Con Lola de la Cruz

Estoy enritá: 'la orfandad de un convento'

Estoy enrritá, la sección de Lola de la Cruz, que regresa con sus reflexiones sobre asuntos de actualidad y esas pequeñas historias que invitan a pensar.

Julián Vigara

Murcia |

Lola de la Cruz

El histórico convento de las Agustinas del Corpus Christi, en pleno casco antiguo de Murcia, quedará vacío tras la marcha de sus últimas cuatro religiosas, que han solicitado a Roma su traslado a un monasterio de la orden en Benigànim, Valencia. La decisión pone fin a más de cuatro siglos de presencia ininterrumpida de la comunidad agustina en la ciudad, marcada por la falta de vocaciones y el envejecimiento de las monjas que aún permanecían en clausura.

El monasterio, uno de los conjuntos barrocos más significativos de Murcia y declarado Bien de Interés Cultural, custodia un importante patrimonio artístico con obras de Salzillo y Roque López, entre otros. La Consejería de Cultura ha asegurado que ningún bien catalogado saldrá de la ciudad, mientras asociaciones patrimoniales reclaman que el edificio tenga un uso público y cultural que garantice su conservación. El cierre del convento reabre el debate sobre el futuro de los recintos de clausura en el centro histórico murciano y sobre cómo gestionar su legado en una Iglesia cada vez más escasa de vocaciones.