El histórico convento de las Agustinas del Corpus Christi, en pleno casco antiguo de Murcia, quedará vacío tras la marcha de sus últimas cuatro religiosas, que han solicitado a Roma su traslado a un monasterio de la orden en Benigànim, Valencia. La decisión pone fin a más de cuatro siglos de presencia ininterrumpida de la comunidad agustina en la ciudad, marcada por la falta de vocaciones y el envejecimiento de las monjas que aún permanecían en clausura.
El monasterio, uno de los conjuntos barrocos más significativos de Murcia y declarado Bien de Interés Cultural, custodia un importante patrimonio artístico con obras de Salzillo y Roque López, entre otros. La Consejería de Cultura ha asegurado que ningún bien catalogado saldrá de la ciudad, mientras asociaciones patrimoniales reclaman que el edificio tenga un uso público y cultural que garantice su conservación. El cierre del convento reabre el debate sobre el futuro de los recintos de clausura en el centro histórico murciano y sobre cómo gestionar su legado en una Iglesia cada vez más escasa de vocaciones.
