Con motivo del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos, celebrado cada 18 de noviembre, profesionales sanitarios han vuelto a advertir sobre la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana, considerada por la Organización Mundial de la Salud como «una de las diez principales amenazas para la salud pública mundial».
En el espacio radiofónico Tiempo de enfermeras, José María Guillán Torres, enfermero del Área II de Salud de Cartagena, subrayó la importancia de la conciencia ciudadana para frenar esta crisis: «Todavía hay personas que toman antibióticos para tratar catarros o gripes, que son infecciones virales. Esto no solo es inútil, sino peligroso». El experto explicó que la resistencia antibiótica «aparece cuando las bacterias se fortalecen y se convierten en superbacterias debido a prácticas inadecuadas como la automedicación o interrumpir el tratamiento antes de tiempo».
Guillán insistió en que «los antibióticos solo deben usarse bajo prescripción de profesionales sanitarios -médicos, odontólogos o podólogos- y siempre siguiendo la pauta completa». Además, advirtió que «nunca se deben reutilizar antibióticos sobrantes para futuras infecciones», una práctica que incrementa el riesgo de resistencia.
La magnitud del problema es alarmante: más de 35.000 personas mueren cada año en la Unión Europea por infecciones causadas por bacterias resistentes, 4.000 de ellas en España. Según datos recientes, en nuestro país se registraron 170.000 infecciones y 24.000 fallecimientos en 2023 vinculados a microorganismos multirresistentes.
Organismos como la OMS y el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) recuerdan que el uso responsable implica evitar la automedicación, no compartir fármacos y depositar los restos en los puntos SIGRE de las farmacias, para prevenir tanto la resistencia como la contaminación ambiental.
