Tres puntos sumó el Deportivo en Córdoba en su tercera victoria seguida, después del bache de octubre, con tres goles que reflejan la efectividad absoluta para el equipo que entrena Antonio Hidalgo.
Y es que vuelve a estar en lo más alto de la clasificación el Deportivo después de aquellas tres jornadas, la 6, 7 y 8 mandando. El mes de noviembre se sigue sentando bien a un equipo en el que los destellos de Yeremay, junto a los arreglos del entrenador en el descanso para hacer, por ejemplo, brillar a Villares en la presión para contragolpear, contribuyeron a asaltar el Nuevo Arcángel, protestas arbitrales cordobesas aparte. Jugado el primer tercio de campeonato, el Deportivo colidera con 26 puntos, de los que 14 vinieron lejos de Riazor en ocho partidos a domicilio.
De la victoria en Córdoba, junto al panenkazo de Yeremay en su cuarto penalti anotado esta temporada, también toca destacar el primer gol de Quagliata, un siciliano guerrero y descarado reclutado para la causa del ascenso con la bendición de otro italiano, el director General Massimo Benassi.
Y sin olvidar a un Germán Parreño, portero intocable tras pasar un año a la sombra de Helton Leite y al que la dirección de fútbol ya medita renovar sin esperar a la renovación automática que se ganaría en caso de ascenso.
Noviembre sigue y traerá a Riazor el próximo domingo al Ceuta, con el que vuelve a A Coruña Rubén Díez, y con el los recuerdos de la temporada 22-23 en la que el aragonés deleitó con su calidad, pero se fue apagando hasta el apagón final en el fustrado ascenso en el play off contra el Castellón.
