La Fundación CIVES ha llevado a cabo, en colaboración con la Universidad de Extremadura, la 'Investigación sobre Maestras Rurales en la provincia de Cáceres durante el Franquismo', un estudio que reconstruye las trayectorias vitales y profesionales de mujeres que ejercieron el magisterio rural entre 1939 y 1975.
El trabajo, financiado por la Diputación de Cáceres, analiza las condiciones materiales del ejercicio docente, los mecanismos de control ideológico y moral impuestos por la dictadura y las formas de adaptación, agencia y resistencia que las maestras desarrollaron tanto en la escuela como en el ámbito comunitario.
La investigación se basa en siete testimonios orales, documentación de archivo y el análisis de especialistas en historia de la educación, memoria democrática y estudios de género, lo que permite ofrecer una visión compleja y multidimensional del magisterio femenino rural durante el Franquismo.
El estudio ha sido coordinado por la profesora Eva María Pérez López y se completa con cinco episodios del podcast 'Memorias en voz alta', en los que las propias maestras narran en primera persona sus experiencias profesionales y personales.
Lejos de presentar a las maestras rurales como un colectivo homogéneo, el informe pone de relieve trayectorias diversas, "atravesadas por desigualdades de género, precariedad material, vigilancia ideológica y distintos márgenes de autonomía profesional en contextos de fuerte control político y social", según informan desde la Fundación CIVES en un comunicado.
La investigación confirma que estas docentes desarrollaron su labor en condiciones marcadas por la escasez de recursos, el aislamiento geográfico y la falta de infraestructuras.
Las escuelas unitarias, con alumnado de edades y niveles distintos, "obligaron a desplegar prácticas pedagógicas flexibles y creativas, asumiendo además tareas que iban más allá de la enseñanza”.
El estudio evidencia también un "entramado de control ideológico y moral ejercido por la inspección educativa, las autoridades locales, la presión social de las comunidades rurales y la Iglesia", que condicionó tanto los contenidos educativos como la vida personal de las maestras.
Los testimonios subrayan el peso del nacionalcatolicismo en la cultura escolar del periodo, con rituales religiosos obligatorios, educación moral doctrinal y modelo educativo basado en la disciplina, la jerarquía y la obediencia, frente al que "algunas docentes desarrollaron estrategias discretas de resistencia pedagógica".
La investigación se presenta como una aportación clave a la memoria democrática con perspectiva de género, al visibilizar experiencias "históricamente silenciadas" y situar la educación como un espacio fundamental para comprender el funcionamiento cotidiano del autoritarismo y la importancia de integrar la memoria del magisterio femenino rural en los relatos públicos de la historia reciente.

