La bandera de la ciudad de Badajoz ondeará a media asta en el exterior del palacio municipal desde las 20,00 de este miércoles a las 20,00 del jueves, como señal de duelo, memoria y respeto en el 28º aniversario de la tragedia ocasionada por la riada del 5 y 6 de noviembre de 1997.
La madrugada del 5 al 6 de noviembre de dicho año ha quedado "grabada" en la memoria colectiva de Badajoz como una de las páginas más dolorosas de su historia reciente, detalla el alcalde, Ignacio Gragera, en un decreto en el que recuerda que, tras un mes de lluvias persistentes e intensas, un "excepcional" proceso de ciclogénesis explosiva, con precipitaciones torrenciales que superaron en pocas horas los 200 litros por metro cuadrado, desbordó la capacidad de los cauces que circundan y atraviesan la ciudad y el término municipal.
Los arroyos Rivillas y Calamón alcanzaron un caudal de entre 450 y 500 metros cúbicos por segundo, casi el triple de su capacidad máxima, desbordándose a partir de la medianoche y alcanzando el agua una altura de hasta 4 metros sobre el cauce.
La situación geográfica de Badajoz, donde confluyen estos arroyos antes de su desembocadura en el Guadiana y que históricamente ha definido su carácter y desarrollo urbano, "agravó dramáticamente los efectos del temporal y se convirtió en esa jornada en el epicentro de una catástrofe natural sin precedentes". "El desbordamiento del Rivillas fue particularmente devastador, anegando con virulencia el barrio del Cerro de los Reyes", señala.
"El balance de la tragedia fue desolador: 22 personas fallecidas, 1.343 viviendas inundadas, la ciudad y pedanías sin energía eléctrica ni teléfono, negocios y empresas destrozadas y redes de acceso cortadas. Las familias perdieron no solo sus hogares, sino también sus recuerdos, su seguridad y por encima de todo, en muchos casos, a sus seres queridos", rememora, junto con que el agua entró violentamente por puertas y ventanas, arrastrando todo a su paso en una noche que los supervivientes aún recuerdan como la peor de sus vidas.
La tragedia se extendió también por la provincia, afectando a municipios como Valverde de Leganés, donde desgraciadamente fallecieron otras tres personas.

