Las Torres de Quart, uno de los monumentos más visitados de València, han cerrado temporalmente para abordar obras de restauración y limpieza. Los trabajos van a durar dos meses y pretenden borrar las huellas que han dejado en sus piedras tanto el paso del tiempo, como el vandalismo y el efecto de las condiciones climáticas de la ciudad. El Ayuntamiento va a invertir en estos trabajos algo más de 47.000 mil euros.
El concejal de Acción Cultural, José Luis Moreno, explica que las torres presentan desconchados en varias zonas, además de otras patologías, que hacen necesaria la intervención a fin de revertir su actual estado de deterioro:
Hace ahora casi veinte años, entre 2006 y 2006, el consistorio realizó una intervención de restauración mucho más ambiciosa en las Torres de Quart, a la que destinó 1,2 millones de euros y que permitió abrirlas a las visitas turísticas. Aquella actuación respetó algunas de las huellas que ha dejado la Historia en el monumento, como los impactos de los cañonazos sufridos durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas.
Por cierto, que entonces el Ayuntamiento anunció la creación en el interior de las torres de un museo para mostrar cómo fueron construidas y su historia. Un proyecto que nunca llegó materializarse.
Puerta histórica
Las Torres de Quart fueron construidas en el siglo XV por Pere Bofill en estilo gótico valenciano. Declaradas Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931 y Bien de Interés Cultural algunas décadas más tarde, son las únicas puertas históricas que se conservan, junto con las Torres de Serranos, de la antigua muralla medieval de València.
Los demás portales, junto con el resto de la muralla que rodeaba el centro, serían derribados en 1865 por orden del gobernador civil Cirilo Amorós, para dar trabajo a los obreros en situación de desempleo, ampliar la ciudad y para mejorar su salubridad.

