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Un jefe del 112 declara a la jueza de la DANA que el nivel de llamadas era "insostenible" a las 17.00

Un técnico asegura que en la Sala de Mando y Control se habló de la retirada de los bomberos forestales del Poyo

ondacero.es

Valencia |

Captura de un vídeo de la reunión del Cecopi grabado el día de la dana por la productora contratada por Emergencias de la Generalitat.
Captura de un vídeo de la reunión del Cecopi grabado el día de la dana por la productora contratada por Emergencias de la Generalitat. | EFE / Emergencias Generalitat

El jefe de Explotación Operativa del 112 ha declarado este martes como testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la dana que a las 14.00 horas del 29 de octubre de 2024 habló con la exconsellera de Justicia e Interior e investigada en la causa, Salomé Pradas, el que fue su número dos, Emilio Argüeso, y el subdirector general de Emergencias, Jorge Suárez, que visitaron la sala, a los que trasladó preocupación por el barranco del Poyo.

A partir de esa hora se empezó a recibir en la sala una demanda enorme de llamadas de toda la provincia, que ha calificado de avalancha, y desde las 17.00 el nivel era "insostenible" y no era posible dar respuesta.

Este técnico, según han indicado a Europa Press fuentes conocedoras de su declaración, ha asegurado que, a las 14.00 horas, fueron al 112 Pradas, Argüeso y Suárez, junto con el ex director general de Coordinación de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento, Alberto Martín Moratilla, por espacio de unos 15 minutos y estuvieron preguntando por la sala y las emergencias que se estaban registrando.

Según las fuentes consultadas, el técnico ha señalado que la presencia de los altos cargos era más bien como de visita y no porque les viera preocupados por la situación. Este testigo fue quien, junto con otro técnico, mostró la cartografía en los paneles y alertó sobre las lluvias en Chiva y Cheste, ya con desbordamientos, y que iban a bajar desde el interior.

En ese momento, según el jefe de Explotación Operativa, ya se hablaba sobre desbordamientos en zonas como Manises, Chiva y Buñol, con llamadas alertando de achiques en viviendas, en un área que les preocupaba. Esta información, según ha afirmado, se les trasladó a los tres --Pradas, Argüeso y Suárez-- y también, en ese momento, les indicó que preocupaba el barranco del Poyo, porque había llamadas de desbordamientos en zonas en las que no llovía mucho.

El técnico ha afirmado que antes de las 8:00 horas se había elevado a rojo la alerta por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y que empezaron a recibir llamdas de la zona de Utiel y Requena hasta las 9:30. A partir de las 10:00, al seguir esos avisos, se reorganizó el servicio y desde ese momento las llamadas que llegaban también fueron de Chiva y Buñol.

La situación se estabilizó sobre las 13:00 horas pero fue a partir de las 14:00 cuando se produjo un gran aumento de las llamadas, justo cuando llegaron a la sala Pradas y el resto de cargos --de vuelta de una visita a la zona de Carlet de donde, según su declaración, no se estaban recibiendo casi avisos--. El testigo solo habló con ellos durante la jornada en esa visita en la que no demandaron más información y en la que no se comentó que la zona más afectada podía ser Carlet. En ese momento, el área más perjudicada por la situación era Utiel y Requena.

A partir de ahí, se produjo una avalancha de llamadas e información, que llegaba de prácticamente toda la provincia, con una demanda enorme a la que no era posible dar respuesta ya sobre las 17:00 horas, que era "insostenible".

De hecho, ha indicado que las llamadas recibidas tenían tiempos de ocupación de cada persona muy largos. De acuerdo con su declaración, no es que cayera el teléfono de emergencias 112 sino que "colapsó", y el sistema las rechazaba. En todo caso, ha señalado que no está entre las funciones del 112 transmitir información al Cecopi.

A preguntas del ministerio fiscal, el testigo ha relatado que, por la tarde, Argüeso visitó de nuevo la sala para recabar información sobre conocidos suyos que no podían acceder al 112 y que conocía la situación de Picanya. Eso fue, según las fuentes consultadas, alrededor de las 19.30 horas. El ex secretario autonómico se encontraba "muy nervioso" y "agitado" y pedía que se gestionara la petición de auxilio que a él le había llegado.

Durante esta jornada también ha declarado otro técnico que ha asegurado que en la Sala de Mando y Control del Centro de Coordinación de Emergencias, en el horario en el que estuvo trabajando, se habló de la retirada de los bomberos forestales del Poyo, algo que ningún testigo ha admitido hasta la fecha.

Según fuentes conocedoras de la declaración, en su comparecencia se han vivido momentos de tensión en los que han llegado a recordarle que se encontraba bajo juramento ya que esa afirmación la ha realizado en una primera intervención pero posteriormente lo ha negado para acabar volviéndolo a afirmar.

Este testigo, un técnico operador en la Sala de Mando y Control del CEE que también era el que recibía los correos del SAIH, ha señalado que había oído preguntar a una técnica facultativa qué pasaba con la retirada de los bomberos forestales y ha asegurado que en la sala sí que se sabía esa retirada.

Asimismo, a preguntas de una de las acusaciones, ha señalado que la distancia andando entre la sala del 112, la del Cecopi y la de control era de un minuto.