Hoy venía pensando en… la salida de Calero.
No ha pasado ni un mes, el 5 de noviembre, cuando Danvila en una entrevista aquí en Onda Deportiva Valencia afirmaba que estaban trabajando en la renovación de Julián Calero. “Es un militar y representa los valores que queremos para el Levante”. Los resultados y la mala dinámica han hecho que aquellas palabras queden en agua de borrajas y se haya llevado por delante al técnico que consiguió un espectacular ascenso con los granotas.
Es ley del fútbol. Aunque sea un tópico es verdad aquello de que “el fútbol no espera a nadie”. Ni tan siquiera al héroe de un ascenso directo inpesperado como campeones de segunda. Cuatro meses ha durado la aventura de Calero en primera división. El entrenador se marcha agradecido con todos pero a buen seguro con la espinita clavada de no haber sabido sacar todo el rendimiento a su plantilla.
Lo que es el fútbol. Al derbi entre Valencia y Levante de hace unas semanas llegaba Corberán más que tocado. La chilena de Hugo Duro lo cambió todo. Coberán pasó de cuestionado a reforzado y Calero de reforzado por las palabras de Danvila aquí en Onda Cero Valencia unos días antes a cuestionado. Y una pésima y horrible primera mitad ante el Athletic club lo terminó por dinamita todo.
Se marcha Calero, un buen tipo y a mi juicio un buen entrenador que durante mucho tiempo supo motivar a su plantilla con esas frases que quedarán para el recuerdo. Los entrenadores siempre deben tener la maleta preparada incluso habiendo conseguido antes proezas como fue aquel ascenso en Burgos. No soy quien para criticar la decisión de alguien que ha arriesgado mucha pasta propia en el proyecto del Levante. Tal vez esa vena futbolera de Danvila haya precipitado la decisión o tal vez sea la única manera que el Levante cambie de dinámica y vuelva a ser un equipo competitivo. El tiempo nos dirá quien lleva razón. Ojalá el que venga, sea Luís García o quien sea, tenga más suerte que el bueno de Calero…

