Hoy venía pensando… en que podría repetir el venia pensando de hace unos días. Si, el de Corona.
Era un secreto a voces que la etapa de Corona en el Valencia estaba acabada. Ya lo dijimos hace una semana y anoche se consumó. No me sorprende su marcha pero si la forma en que el Valencia lo ejecutó. Con nocturnidad, a eso de las once de la noche, y con un escueto comunicado de apenas tres líneas. Solo les faltó poner, como dije yo en aquel otro venía pensando, “tanta paz lleves como descanso dejes”.
Pero no. Me sorprende que cinco años al servicio de Lim se finiquiten con tres líneas en un comunicado oficial. Normalmente para despedir a alguien en el mundo del fútbol se relatan sus éxitos en el club que abandona y se le desea suerte en el futuro. Pero claro… si no tienes ninguno es difícil poner algo más que ese deseo de éxitos futuros. Porque lo de Corona, como veremos más adelante en el extenso informe que hemos preparado, han sido muchas más sombras que luces, si es que hay alguna.
Han sido cinco años en los que el Valencia no solo ha ido perdiendo potencial sino que además ha ido convirtiéndose en un club mediocre cuyo único objetivo en la vida ha sido el de mantener la categoría. Corona pasará a la historia como uno de los peores directores deportivos del Valencia. Sí, de los peores. Y no me vale la excusa famosa de “es que Lim no autoriza”. Pues si no autoriza, te puedes quedar a la primera pero a la segunda que ves que no te deja desarrollar tu trabajo, te vas. Es muy cómodo estar cinco años señalando a Singapur, parapetado en ese escudo, mientras haces cosas tan kafkianas como pagar 5 millones por Cenk o traer a Caufriez. Como decía Benítez en 2004 si no hay dinero “imaginación”. Y ni para eso le ha dado a Corona en estos últimos cinco años.
Suele pasar que cuando alguien se va de un sitio, todos nos acordamos de sus buenos momentos. Pues aquí ni el Valencia se ha acordado. Tal vez sea porque jamás han existido esos “buenos momentos”:

