Hoy venía pensando en… el partido a puerta cerrada en el Roig Arena.
Era evidente que Valencia Basket ante las recomendaciones de la delegación del gobierno y de las fuerzas de seguridad no iba a contravenir el consejo de que se disputara sin aficionados. Y entiendo que esto haya generado cierta indignación entre los aficionados de Valencia Basket que únicamente querían asistir a apoyar a su equipo.
Entiendo también que cualquier manifestación es lícita y hasta admirable siempre y cuando no se sobrepasen los límites de la violencia. Algo que volvió a suceder en el día de ayer como demuestran las cargas policiales y los cinco detenidos en los aledaños del Roig Arena. Y esto último me molesta y mucho. Aquellos que siempre aprovechan este tipo de actos para sacar a relucir su vena violenta utilizando como excusa una manifestación. Porque no entiendo que una manifestación, de lo que sea, ponga en riesgo la seguridad de nadie. En riesgo estaba hace unos años cuando había amenaza yihaidista en la visita del Maccabi y sin embargo se jugó con público.
¿Debió jugarse a puerta cerrada? ¿Hubiera perdido Valencia Basket de haberse disputado con público? A la segunda pregunta no hay respuesta posible. La realidad es que se perdió y hasta el propio Pedro Martínez no puso excusa alguna a la derrota. Va en el carácter del técnico de Manresa. Pero a la segunda respondieron varias peñas de Valencia Basket con su enfado por impedirles disfrutar del encuentro de su equipo. Porque la realidad es que 1000 personas callaron a 11000 y les quitaron el derecho a estar presentes en un partido que previamente han pagado con su abono.
Entiendo que es un tema delicado. El único que puede tomar la decisión de expulsar a los equipos israelíes de la competición es la propia Euroliga. Algunos pedían que Valencia se negara a jugar como si la decisión de que Happoel siga en la competición sea de Valencia Basket. No lo consiguieron pero sí consiguieron “por motivos de seguridad” y con la participación de la delegada del gobierno acallar a toda una afición de más de 10.000 personas.

