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Hoy venía pensando en... la frase "me enamoré de Valencia el primer día"

Editorial en Onda Deportiva Valencia 03/04/2025

Eduardo Esteve

Valencia |

Eduardo Esteve

Hoy venía pensando en… la frase “me enamoré de Valencia el primer día”.

La pronunció Enzo Barrenechea ayer. Y escuchándola me vino a la cabeza lo que hubiera molado que esa misma frase la hubiese utilizado algún día Peter Lim. Pero no. Más bien todo lo contrario. No solo no se enamoró sino que con sus hechos da la sensación que hasta la odia.

Si Lim en lugar de haber venido a Valencia en esas furgonetas con los cristales tintados y escoltado por el Mossad, la CIA y hasta el servicio secreto de los estados unidos. Si Lim en lugar de haber venido a Valencia rodeado de palmeros y pelotas cuya única preocupación era que nadie se acercara a menos de cien metros de él. Si Lim en lugar de haber venido a Valencia como si la visitara el jefe de estado del país más poderoso el mundo. Si Lim en lugar de haber venido así a Valencia la hubiera pateado, se hubiera acercado a los aficionados valencianistas, hubiera visitado sitios tan espectaculares como el Mercado Central, el Mercado de Colón o alguna de nuestras playas o monumentos tan emblemáticos como la Lonja, el Marqués de Dos aguas… tal vez habría pronunciado en algún momento esa frase. Porque quien viene a Valencia y la vive, se enamora de ella el primer día.

Pero esa actitud altiva y distante, ese pensamiento de que él es un señor feudal al que nosotros, sus súbditos tenemos que rendirle pleitesía aumentado por la colla de palmeros y pelotas que lo recibían le impidió conocernos. Es cierto que al principio se atisbó algún sentimiento en él cuando llegaron Otamendi, Mustafi, Enzo Pérez e incluso Negredo. Pero duró poco porque nunca le interesó nada de Valencia más allá del negocio y el dinero.

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Nunca le hemos escuchado ni una sola palabra de Valencia, los valencianos o los valencianistas. Ni tan siquiera del equipo del que es mázimo accionista salvo en aquella autoentrevista en el Westin plagada de mentiras. No nos quiere ni nos quiso nunca. Y yo os digo una cosa: ni somos sus súbditos, ni le debemos nada ni tampoco le queremos. Él se pierde una ciudad como Valencia de la que como bien dice Enzo, uno se enamora el primer día…