Hoy venía pensando en… 39 días.
Los que ha tardado Ron Gourlay en llegar a Valencia desde que fue nombrado nuevo CEO Deportivo de la entidad de Mestalla. 39 días sin pisar Valencia pero ya por fin se encuentra aquí. Esa es la prisa que ha tenido el escocés en devolver al Valencia a la élite del fútbol europeo.
Nunca es tarde si la dicha es buena dice el refrán y espero que así sea. El nuevo CEO llega con un montón de trabajo por hacer para confeccionar lo que tiene que ser la nueva plantilla para la temporada 25-26. Ayer se presentó Dani Raba, el único fichaje por el momento justo en el mismo día que se cerraba el traspaso de Yarek al PSV a cambio de 10 millones de euros. Otro central menos. Que sí que no contaba para Corberán pero si a la marcha del canterano le sumamos la más que probable de Mosquera, ahora mismo el Valencia solo tiene dos centrales: Tárrega, al que por cierto hay que renovar, y Diakhaby. Casi lo mismo que sucede con la delantera donde con la marcha de Sadiq y Rafa Mir el técnico hoy por hoy solo tiene un jugador en esa posición: Hugo Duro.
Pese a la tardanza cuando soy de los que cree que el tiempo apremia, no seré yo de criticar a Gourley hasta que no vea como se desenvuelve. Aquella frase de su comunicado, si esa de “devolver al Valencia a la élite del fútbol europeo” le perseguirá mientras sea CEO Deportivo del Valencia. Los valencianistas estamos cansados de palabras, de promesas, de buenas intenciones y solo queremos hechos. Como dice la famosa cita bíblica “por sus hechos les conoceréis”. De momento conocemos a Meriton, a Lim e incluso a Kiat cuya promesa el llegar al Valencia fue muy parecida y nunca se cumplió. A Gourley aun nos falta por conocerle y sobre todo por saber no solo que capacidad de decisión va a tener sino también del presupuesto con el que cuenta para que se haga realidad eso de volver a la élite del fútbol europeo…

