Casa Caridad advierte sobre la creciente fragilidad económica de muchas familias de Valencia ante la escalada del coste de vida. En 2025, la entidad ha atendido a 3.350 personas a través de su servicio de reparto de alimentos y productos básicos, un recurso que se ha convertido en un apoyo esencial para hogares que, pese a contar con ingresos, no consiguen cubrir gastos imprescindibles. La nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, un indicador de que esta realidad afecta cada vez más a familias de nuestro entorno cercano.
A lo largo del año, Casa Caridad ha realizado 20.289 entregas de carros con alimentos y productos de primera necesidad y ha distribuido 13.324 cheques Consum, destinados a facilitar la compra de productos básicos. El volumen global de entregas aumenta un 26% respecto al año anterior y confirma una tendencia sostenida: en los últimos cuatro años, las entregas se han más que duplicado, reflejo del impacto que la inflación y el encarecimiento de la vivienda, la energía y la cesta de la compra están teniendo en la economía doméstica.
Según Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad, la subida de los precios está empujando a muchas familias que trabajan y viven de alquiler, a una situación límite.
En este contexto, Casa Caridad alerta también del aumento de situaciones de pobreza energética, es decir, hogares que, por falta de ingresos suficientes o por el encarecimiento de los suministros, no pueden asumir con normalidad el gasto de luz, gas o calefacción. Esta realidad se traduce en dificultades para mantener una temperatura adecuada en casa y tiene un impacto directo en la salud física y emocional, el bienestar y la vida diaria.
El reparto de alimentos de Casa Caridad no solo cubre una necesidad inmediata. También funciona como un recurso preventivo: permite estabilizar a las familias en momentos críticos, evitar el endeudamiento y reducir el riesgo de que una dificultad puntual acabe derivando en situaciones más graves de exclusión. La entidad subraya que esta realidad se observa especialmente en hogares con menores a cargo, en familias monoparentales y en personas con empleos precarios o ingresos insuficientes para afrontar gastos fijos.
En este contexto, Casa Caridad insiste en que el apoyo alimentario continúa siendo un pilar imprescindible, y recuerda que la demanda no se concentra únicamente en momentos puntuales del año, sino que se mantiene elevada de forma continuada.

