Incrementar el suelo urbanizable o apostar por el desarrollo residencial del área metropolitana de la ciudad de Valencia son algunas de las propuestas que plantean desde la Cámara de Comercio para afrontar el problema actual de falta de vivienda. Entre 2007 y 2013 la construcción de viviendas descendió un 98% mientras que en años sucesivos se ha mantenido en las cotas más bajas de finales del siglo pasado.
Si no se adoptan medidas urgentes, la provincia de Valencia tendrá hasta el año 2030 un déficit de 133.340 viviendas para atender la demanda del mercado inmobiliario. El arquitecto Alejandro Escribano, quien dirigió el vigente Plan General de València de 1988, ha indicado que pensar que se puede construir más en la ciudad de València es equivocarse, pues quedan por completar las operaciones de suelo del Parque Central, El Grao y Benimaclet, que en conjunto suman 8.000 o 10.000 viviendas.
Esto supone, según Escribano, que el suelo en Valencia esté agotado y que sea necesario confiar en el desarrollo del noroeste y suroeste del área metropolitana.
Insiste en que es posible hacer vivienda barata pero para ello el suelo sigue siendo la clave por lo que otra medida sería disponer de suelos con una garantía de precios limitados. Para el presidente de la Cámara José Vicente Morata también es necesario tener en cuenta los costes impositivos que encarecen el acceso a una vivienda.
En cuanto a las viviendas de uso turístico y la posibilidad de revertirlas a viviendas de uso habitual consideran que este proceso es irrelevante ante el déficit actual de más de 130.000 viviendas. Eso sí consideran los expertos que la reconversión de bajos comerciales en viviendas no es una buena solución.

