MÚSICA

Más de 16.000 voces se funden con Fito & Fitipaldis en una noche inolvidable en el Roig Arena

Valencia se rindió a Fito & Fitipaldis en un concierto histórico dentro del Aullidos Tour 25/26. Con el Roig Arena lleno hasta la bandera

La banda presentó las canciones de 'El monte de los aullidos' sin olvidar los himnos que llevan dos décadas formando parte de la vida de varias generaciones.

ondacero.es

Valencia |

Más de 16.000 voces se funden con Fito & Fitipaldis en una noche inolvidable en el Roig Arena
Más de 16.000 voces se funden con Fito & Fitipaldis en una noche inolvidable en el Roig Arena | Roig Arena

El rugido se escuchó incluso antes de que sonara el primer acorde. Más de 16.000 personas, entradas agotadas desde hacía meses y una sensación compartida: la noche prometía ser especial. Tras varios años de ausencia en la capital del Turia, Fito & Fitipaldis regresaban a Valencia y lo hacían por la puerta grande, con un Roig Arena completamente abarrotado y entregado desde el primer minuto.

El concierto arrancó con una gran lona proyectando la inconfundible silueta de Fito Cabrales —boina, gafas y guitarra—, suficiente para desatar la primera ovación cerrada. Sin preámbulos ni artificios, A contraluz, una de las nuevas canciones de 'El monte de los aullidos', inauguró el viaje. Bastaron unos minutos para que el público entendiera que el repertorio iba a moverse con naturalidad entre el presente y la memoria colectiva: de ahí a Un buen castigo (2004) hubo solo un paso.

Más de 16.000 personas rugen junto a Fito & Fitipaldis en el Roig Arena
Más de 16.000 personas rugen junto a Fito & Fitipaldis en el Roig Arena | Roig Arena

La euforia terminó de explotar con Por la boca vive el pez. El Roig Arena cantó cada verso como si fuera propio, recordando que la música, para Fito y los suyos, no es un lujo sino una necesidad vital. Me equivocaría otra vez detuvo el tiempo en 2006 durante unos instantes, antes de devolvernos al ahora con Los cuervos se lo pasan bien, demostrando que el nuevo material convive sin complejos con los clásicos.

Acompañado por seis músicos en estado de gracia, Fito & Fitipaldis volvieron a dejar claro que no necesitan grandes efectos visuales para brillar. La sobriedad escénica, un directo impecable y canciones que conectan de forma honesta bastan para conquistar tanto a quienes crecieron con sus primeros discos como a los más jóvenes, que corearon cada tema de principio a fin.

Uno de los momentos más íntimos llegó con A quemarropa, una de las composiciones más personales de Fito, dedicada al amor incondicional hacia sus hijos. El silencio respetuoso del público dio paso a un bloque más extenso del nuevo álbum, con El monte de los aullidos, Volverá el espanto y Cielo hermético, recibidas con una calidez que confirmaba la buena acogida del disco.

Fito & Fitipaldis
Fito & Fitipaldis | Roig Arena

La recta final fue un regalo para la nostalgia y la celebración colectiva. La casa por el tejado disparó la energía del recinto, Soldadito marinero convirtió el Roig Arena en un solo coro y Entre dos mares, de Platero y Tú, despertó la emoción más pura entre los seguidores de largo recorrido. El cierre, como manda la tradición, llegó con Antes de que cuente diez, poniendo el broche definitivo a una noche que quedará grabada en la memoria de Valencia.

Fito & Fitipaldis no solo ofrecieron un concierto: firmaron una comunión generacional, una demostración de que sus canciones siguen siendo, para miles de personas, la banda sonora de su vida.