La Guardia Civil ha desmantelado en Aspe una plantación de marihuana con más de 2.400 plantas que estaba ubicada en dos naves de un polígono industrial de la localidad.
La plantación estaba oculta en el interior de una compleja instalación creada en el interior de ambas naves industriales. Se accedía a ella a través de un armario metálico adosado a una pared, que ocultaba una entrada. Al abrirla y retirar una plancha metálica del fondo, se descubrió un pasadizo hacia una zona oculta, que es donde se encontraba la plantación, que contaba con una estación eléctrica de alto nivel técnico, desde la que se había efectuado un enganche directo a la red de media tensión de la zona, habiéndose valorado en más de 192.000 euros la energía defraudada.
La investigación, que está tutelada por el juzgado de Instrucción de Novelda, continúa abierta para tratar de localizar a los responsables de esa plantación.
De momento se ha averiguado que las dos naves industriales fueron alquiladas hace dos años por ciudadanos extranjeros bajo el pretexto de montar un negocio de aparcamiento de caravanas.
Las ventanas de las naves industriales estaban selladas para evitar la salida de luz y la nave contaba con un sistema de ventilación y filtros de grandes dimensiones para neutralizar olores, además de cámaras de seguridad y alarmas.
Junto a las 2.400 plantas de marihuana en distintas fases de crecimiento, los agentes de la Guardia Civil han encontrado cerca de diez kilos de cogollos secos y envasados y medio kilo de polen de hachís elaborado en el propio lugar.
La instalación disponía de 21 equipos de aire acondicionado industrial, un sistema de riego por goteo con depósitos de mil litros, así como numerosos focos, ventiladores y productos fitosanitarios destinados al cultivo.
También se ha intervenido un camión tipo caja, utilizado para el transporte de material y sustancias relacionadas con el cultivo.

