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En la operación han sido investigadas siete personas

La Guardia Civil desarticula una red que estafaba a empresas cárnicas a las que compraba productos que vendía a terceros pero que no pagaba a los proveedores

El entramado tenía una de sus sedes en Elche y almacenaba en una nave con cámaras frigoríficas alquilada en Crevillent los embutidos, jamones y quesos

David Alberola García
 |  Elche | 15/03/2020
Agentes de la Guardia Civil con productos de la red desarticulada.

Agentes de la Guardia Civil con productos de la red desarticulada. / Guardia Civil

La Guardia Civil ha desarticulado un grupo que está acusado de estafar presuntamente a empresas cárnicas de distintas provincias españolas al comprarles grandes cantidades de productos (embutidos, quesos y jamones) que luego vendían pese a que no les pagaban a los proveedores. Además, se le atribuye a la red la apropiación de distintos créditos bancarios obtenidos para la creación de sedes en Elche, Madrid y Bilbao.

La estafa de la que se acusa a los investigados ronda los 900.000 euros, de los que 296.000 se refieren al volumen económico obtenido en préstamos bancarios y el resto (600.000 euros) a las compras de productos cárnicos realizadas a mercantiles del sector de Sevilla, Albacete, Girona, Barcelona, Lugo, Madrid, Murcia y Alicante.

Los productos que solicitaba a los proveedores eran almacenados en una nave con cámaras frigoríficas alquilada en Crevillent.

La investigación fue iniciada hace un año por el Área de Investigación de la Guardia Civil de Crevillent y ha constatado que las siete personas investigadas (seis hombres y una mujer) crearon un entramado de tres empresas pantalla, para estafar a varias mercantiles de productos cárnicos, en su mayoría embutidos.

La estafa se realizó por medio el conocido como método del nazareno, que consiste en contactar con empresas, haciéndose pasar por el responsable de otra compañía, para hacer unas primeras compras de pequeño importe y abonando el dinero correspondiente. Una vez generada esa confianza de pago, se realiza otra compra por un importe mucho más elevado, para después no abonarlo, y dar salida a los productos revendiéndolos a otras empresas o en el mercado negro.

En el transcurso de la operación policial, denominada ‘Apucadi’, se ha investigado, a siete personas. Dos de ellas en Elche, tres residentes en Murcia, una en Alicante y otra en Valencia.

Según ha informado la Guardia Civil este domingo por medio de un comunicado, la red montó tres sedes desde las que comenzaron a operar haciendo pequeños pedidos de unas 300 piezas de embutidos (en su mayoría jamones y quesos) a otras empresas. Esos primeros pedidos eran pagados conforme los recibían, pero solo para ganarse la confianza del empresario. Una vez se habían asegurado de que el proveedor pensaba que estaba ante una empresa solvente, entonces realizaban un pedido mucho más grande, de unas 1000 o 5000 piezas, que siempre dejaban a deber.