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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

“Los hechos y los resultados no se valoran igual dependiendo del género”

María Jesús Coll, fisioterapeuta y directora de María Jesús Coll Espacio Salud, recuerda cómo tuvo que vencer a la desigualdad para triunfar en su profesión

María Jesús Coll | Elche
| 08/03/2019
La fisioterapeuta María Jesús Coll, junto a la internacional Ana Martínez, jugadora del Club Balonmano Elche Mustang.

La fisioterapeuta María Jesús Coll, junto a la internacional Ana Martínez, jugadora del Club Balonmano Elche Mustang. / Onda Cero Elche

Tuve que esperar a cumplir 18 años para poder solicitar un préstamo y montar mi primer negocio: un pequeño gabinete de estética dentro de una peluquería en el centro de Elche. Sin embargo, mi idea fue siempre estudiar fisioterapia. Por eso empecé a formarme en diversas técnicas manuales hasta que, con 26 años, casada y trabajando aprobé el acceso a la universidad para mayores de 25 y decidí iniciar la carrera.

Ahora tengo 52 años, dos hijos y un centro de fisioterapia y salud que puedo decir con orgullo que es pionero por su forma de trabajar. No voy a decir que haya sido fácil, pero sí que soy consciente de que todo lo que he hecho ha sido gracias a la constancia, a un sueño y a un no rendirse jamás, por más puertas cerradas que encontrara.

En el deporte, la mujer ha estado y está menos valorada que el hombre; cobra menos porque dicen que es menos rentable para las empresas por dar menos espectáculo. Hoy aún me encuentro con la ignorancia de quien piensa que un fisioterapeuta sabe más o es mejor por el hecho de ser hombre, aunque una fisioterapeuta le lleve 20 años de experiencia y un camino de éxitos en sus resultados.

Los hechos y los resultados no se valoran ni se ven igual dependiendo del género. Aprendí eso muy pronto, pero no me resigné a abandonar ese camino, mi camino, aunque no estuviese de moda. Pero, sobre todo, ha sido gracias al apoyo de mi marido, de mi compañero, Miguel Ángel, que ha cubierto ese espacio que dejaba cuando me iba a estudiar fuera, con los numerosos cursos de formación que siempre he hecho, y continúo haciendo, sabiendo que él cuidaba y atendía a nuestros hijos. Él es y ha sido mi apoyo incondicional. Y a mi familia, por supuesto, a mis hermanas que siempre han estado ahí.

Me defino como una mujer rebelde, que nunca se ha dejado amedrentar fácilmente. No me han gustado los convencionalismos y me he rebelado a lo que se hace porque sí. Especialmente, dentro de mi ámbito profesional. Siempre he tratado de hacer una fisioterapia en la que creo firmemente, una manera diferente de entender. Ahora se entiende fácilmente, pero hace 20 años hablar de fascias, de tejidos., de conciencia corporal, de propiocepción y de emociones no era nada fácil. Y sobre todo, de alguien que repara y no destruye tejidos, sin dolor. Pero a lo que ha habido que superar es el muro de ser una fisioterapeuta. Por suerte, esas barreras empiezan a desaparecer, aunque aún nos queda un largo camino…