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OPINIÓN | El maestro infiltrado

El futuro de la educación está en la inmigración

Coincidiendo con el periodo de matriculación escolar José Francisco Michelli analiza la incidencia del alumnado de origen extranjero en Elche

José Francisco Michelli
  Elche | 09/05/2019
José Francisco Michelli.

José Francisco Michelli. / Onda Cero Elche

El futuro de la educación está en la inmigración El alumnado de origen extranjero evita el cierre de aulas en Elche. El periodo de matriculación se ha iniciado y los equipos docentes de muchos centros respiran aliviados porque la ciudad ha recibido, a lo largo de este curso, familias con niños en edad de escolarización que permiten superar la tendencia de baja natalidad que afecta a toda España. Sólo desde Semana Santa, han llegado a la ciudad alrededor de 50 niñas y niños.

“Nos guste o no, los niños inmigrantes son nuestro futuro”. La frase es de Marcelo Suárez Orozco, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de California. Y es que de acuerdo al informe más reciente de la OCDE sobre el tema, el 32% del alumnado estadounidense es de origen extranjero, mientras que en España la cifra es cercana al 20%. Estos datos incluyen a la primera y segunda generación de estudiantes inmigrantes y al alumnado nacido en España con, al menos, uno de los padres de origen extranjero.

Más educación para vencer la xenofobia y el racismo. La llegada de escolares a nuestra ciudad, impidió que se cerraran tres aulas el curso pasado, lo que implica mantener los puestos de trabajo de docentes y monitores de comedor, como mínimo. Más del 10% de la población actual de la localidad es extranjera, lo que permite enriquecer la diversidad de Elche, una ciudad que cuenta con un acervo histórico multicultural construido a lo largo de siglos de historia.

Pensar la educación del mañana. En los Estados Unidos, y a pesar de Trump, existe un gran movimiento institucional y académico para mejorar los procesos de inclusión educativa del alumnado inmigrante. Las investigaciones aborda temas como las características socioculturales, la infraestructura y los recursos materiales, el papel de las familias y los modelos educativos de los países de origen, para ofrecer respuestas múltiples a los ciudadanos del futuro. Todos los datos apuntan a un aumento progresivo de los migrantes en edad de escolarización hacia las naciones desarrolladas en los próximos años.

Pero hay un problema. Algunos colegios cuentan con una sobrerrepresentación de alumnado de origen extranjero y perteneciente a minorías étnicas y culturales. Oficialmente son denominados Centros de Acción Educativa Singular (Caes) y la administración les ofrece más recursos humanos y materiales para potenciar la inclusión educativa, aunque muchas veces sin éxito.

Luego están los centros que sin ser Caes presentan características similares y cuentan con una baja demanda de matrícula por parte de las familias, lo que acentúa su situación de vulnerabilidad.

Ante este panorama, hacen falta políticas autonómicas de largo plazo que pongan el acento en garantizar el éxito académico del alumnado con dificultades para culminar la educación obligatoria, cifras que afectan de manera especial a los estudiantes recién llegados. Hace un año la administración valenciana publicó un Decreto de Inclusión, aún es muy pronto para hacer una valoración, pero no existe un sistema para evaluar su impacto. Se necesitan medidas complementarias específicas y la educación basada en evidencias ofrece un punto de partida. El futuro está aquí y vamos con retraso.