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EDUCACIÓN

“Detrás del cambio de jornada no hay temas pedagógicos, sino de derechos laborales y familiares”

Ramón López Cabrera es el presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Padres de Alumnos 'Gabriel Miró' de Alicante. Como representante de este colectivo de familias apuesta por que la decisión sobre el horario de la jornada escolar se adopte teniendo en cuenta toda la información que ofrecen los especialistas

Monserrate Hernández | Elche | 28/05/2017

Ramón López Cabrera, presidente de la FAPA 'Gabriel Miró' de Alicante.

Ramón López Cabrera, presidente de la FAPA 'Gabriel Miró' de Alicante. / Monserrate Hernández

¿Qué piensa que es mejor para los niños en el colegio: la jornada partida o la continua?

El horario escolar puede influir en el rendimiento de un alumno, pero no lo es todo. Los expertos dicen que solo afecta en un 2%. Sin embargo, un profesor motivado puede triplicarlo. Quien justifica el cambio de modelo en función del éxito o del fracaso del sistema educativo se está equivocando. Hay más elementos que afectan.

¿Qué beneficios le encuentra a la jornada continua?

No creo que sea mejor. El Informe Caride (1989) apuntaba que el rendimiento era un 2% superior en la partida. En el éxito del alumno influyen varios elementos, como puede ser tener un sistema sin recortes, compensador de desigualdades, que no sea excluyente o que saque lo mejor de cada uno. Este movimiento se inicia a principios de los años 90, con la entrada de la LOGSE. Los alumnos de séptimo y octavo curso de EGB debían pasar a los institutos y se dieron cuenta de que les faltaba espacio. En las Islas Canarias se adoptó la posibilidad de hacer turnos de mañana y tarde mientras se construían los centros de Secundaria. Una vez acabados se dieron cuenta de que aquello funcionaba bien. Detrás del cambio de la jornada, desgraciadamente, no hay temas pedagógicos sino más bien se ha convertido en un debate de derechos laborales y familiares. Hay muchos padres y madres que pueden dar a sus hijos una serie de actividades beneficiosas, pero otros no. No hay algo que determine qué es mejor porque no es lo mismo un colegio en una barriada marginal que uno que se encuentre en una zona de mayor poder adquisitivo o en una pedanía.

¿No reparte pros y contras?

No, estoy en contra de ese debate. Quien hable de eso está mintiendo. Prefiero centrarme en la motivación de los maestros. El tema no es impartir más o menos horas, sino darlas con calidad.

Pero no se debería descartar esa motivación del docente en función de la jornada…

Es cierto. Por eso digo que no es una cuestión del horario, sino de la calidad de lo que se dé y del perfil del alumno. No es un ítem por sí solo. Alrededor del éxito o fracaso de un alumno existen más factores. Otra cosa es que por el interés de ciertos sectores se haya querido magnificar un tema que lo único que ha generado es mal rollo en un espacio donde debería reinar la tranquilidad y la armonía. Eso sí que lo ha conseguido allá por donde ha pasado. La jornada escolar no acaba a las 14:00 horas y hay que preocuparse de lo que se hace y cómo se hace hasta las 17:00 horas.

¿Detecta algún inconveniente claro?

Si perjudica a alguien es a las familias menos favorecidas que precisan de una escuela que cubra otras necesidades. No se trata de tener en el colegio a los hijos hasta las 17:00 horas como guardia y custodia, sino que también sea compensadora de desigualdades. Con la jornada continua hay niños que se quedarían en el colegio como si fuera un guardacoches y no es lo mismo que mi hijo esté de 15:00 a 17:00 horas tutelado por un maestro o maestra que por un monitor o monitora de comedor, con todos los respetos.

Pero actualmente también están tutelados por esos monitores en el horario de comedor y por el mismo espacio de tiempo…

Sí, de 12:30 a 15:30 horas, en el tramo de la comida. Ese es el truco, pensar que es lo mismo y que ese periodo solo se modifica y se retrasa. Me niego a pensar que hay una justificación pedagógica. Piense en su trabajo: ¿es usted capaz de entrar a las 9:00 horas, parando solo a comer un bocadillo, y aguantar del tirón hasta las 14:00 horas? Como adultos, ¿seríamos capaces? ¿Verdad que no? Pues trasládelo a los niños.

¿Y por qué considera que el cambio a continua perjudica a las familias menos favorecidas?

Las empresas de comedor, que tienen ánimo de lucro como cualquier otra, aseguran que este cambio ha reducido más de un 25% el número de comensales. Si baja el número de ‘clientes’, disminuirá el número de servicios y de monitores. Es un sector que está en peligro. ¿Qué comedores son los que aguantan? Los que tienen ayudas. Hay para quien la comida en el colegio, con subvención, es la mejor que hace durante el día. Si el comedor cierra, ese niño puede pasar a una situación de exclusión social. Entonces, ¿a quién perjudica? Pues a quienes menos recursos tienen.

Como presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Padres de Alumnos ‘Gabriel Miró’ de Alicante, ¿qué le parece el proceso electoral que se ha vivido para decidir sobre este cambio?

Felicitamos a la Conselleria. Ojalá con el tema del plurilingüismo se hubiese seguido el mismo proceso. La mejor manera de decidir es que las familias, con sus derechos, tengan la última palabra. También es verdad que hacían falta dos tercios del consejo escolar, dos tercios del claustro de profesores y el 55% de los votos favorables de las familias. Estamos jugando a la democracia, pero si hay algo que es poco democrático es el consejo escolar. En él, el sector de los padres pierde por goleada. En un colegio tipo, veinte personas tendrían derecho al voto y solo hay nueve padres. Con dos que voten a favor del resto, que es el claustro de maestros más el representante del Ayuntamiento, los otros siete no pintan nada. Por eso también hemos reivindicado un consejo escolar paritario para jugar a la democracia de verdad. Mientras tanto, no representa a la comunidad educativa del centro.

¿Y por qué considera que se han dado resultados favorables a la jornada continua, con más de un 55% de apoyo por parte de las familias?

Porque ya quisiera yo para el tema de la lengua la misma información que han ofrecido los claustros con el horario de la jornada. Con el plurilingüismo no ha existido información, solo silencio y rapidez para conseguirlo. En el debate de la continua se han tenido sesiones y sesiones hablando de las bondades y beneficios. Solo les ha faltado decir que con este cambio nuestros hijos crecerán, les cambiarán los ojos a azules y se harán más guapos. El machaque ha sido continuo. Cierto es que como organización no hemos sido capaces de llegar lo suficiente a las familias. Al final nos hemos centrado en velar porque los que se queden hasta las 17:00 horas tengan las mejores condiciones posibles. La FAPA Gabriel Miró ha defendido la libre elección de las familias en base a una información que no estuviese sesgada.

¿Hay vuelta atrás?

No, porque por donde ha pasado no ha existido marcha atrás. Pese a que la normativa marca que cada tres años tiene que haber revisión, difícilmente se va a retroceder. Además, ¿por qué si se aprueba se vota cada tres años y si sale ‘no’ se repite al curso siguiente? Sí que se debería tener en cuenta que los informes PISA en las comunidades donde no se ha implantado la jornada continua (País Vasco, Castilla y León, Cataluña y Madrid), apuntan que el nivel de la educación está por encima no solo de la media española, sino de la europea. A lo mejor es casualidad… En Cataluña impartían, incluso, una sexta hora lectiva.

¿Han propuesto alguna alternativa mejor al horario continuo de 9:00 a 14:00 horas?

Sí, y casi se nos dijo que éramos unos locos. Trasladamos la propuesta de Mariano Fernández Enguita de poder elegir entre jornada continua y partida, de la misma forma que se podía seleccionar, hasta hace poco, entre enseñanza en valenciano y castellano. Las familias podrían adaptarse a sus intereses y los centros mantendrían las dos fórmulas en base a los derechos que defiende la Constitución: el derecho del alumno a recibir una información de calidad y el derecho de cátedra del profesorado. La situación social, económica, cultural o familiar también cambia. Si en lo que pensamos verdaderamente es en la conciliación familiar, yo ahora puedo tener un interés de horario y luego otro.

¿Qué le parece que se desoiga a las indicaciones de aquellos profesionales que con sus estudios no respaldan este cambio?

Se podría sorprender de las situaciones que se han vivido. Por ejemplo, el representante de la Asociación Española de Pediatría discutiendo con una madre sobre si era mejor o peor que un niño pequeño comiese a las 15:00 horas. La Universidad Miguel Hernández ha descubierto, en este sentido, que la escuela necesita otros tiempos. Antes se decía que Matemáticas se daba a primera hora porque el alumno estaba atento y ahora que lo mejor es que se imparta Educación Física. Los expertos de nutrición aseguran que un niño de tres años no debe comer a las 14:00 horas. Que los domingos lo hagamos no justifica que todos los días se haga así.

¿Qué le parece la postura de los maestros en este proceso?

Me parece una postura totalmente hipócrita porque este cambio nada tiene que ver con lo pedagógico. No es cierto.

¿Y el papel del Gobierno Valenciano?

Se ha lavado las manos y ha dicho “peleaos entre vosotros”. La Conselleria tiene medios económicos y materiales para hacer un estudio serio para decidir si el cambio de jornada es bueno para un sistema educativo que se precie y si va a conseguir el mayor éxito del máximo número de alumnos. En base a esa decisión, se le votaría o no dentro de cuatro años. Y si nos manda esta broma, que sea siempre y no solo para lo que le interesa.

¿Cree que la jornada continua es el futuro de la Educación Primaria?

Sí. ¿Alguien cree que las familias están dispuestas a pasar otra vez por esta presión? En la FAPA 'Gabriel Miró' hemos recibido quejas de que en el ascensor no se hablan ni los padres ni los niños por defender una jornada distinta. Lo irreversible no es aceptar si es buena o mala, sino que no estamos dispuestos a pasar otra vez por esta situación. Y tampoco podemos adaptarnos cada tres años a un cambio de horario. Es una locura y, por eso, no habrá marcha atrás. Una vez que se impone, el interés de los promotores ya no existe y los que no comulgamos no estamos dispuestos a pasar de nuevo por esto, además de que ya te has adaptado a otro estilo de vida.