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OPINIÓN

"La desigualdad conlleva la pérdida de talento y es un lastre para el crecimiento económico de un país"

Fermín Crespo, director de ATAMA Estrategia Responsable, alerta sobre la falta de medidas para evitar que se perpetúen las diferencias sociales

Fermín Crespo | Elche
| 25/07/2018
Fermín Crespo

Fermín Crespo / ATAMA

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) acaba de publicar un informe bajo el inquietante título “¿Un ascensor social roto?”

Este original documento se centra en analizar las consecuencias que tiene la falta de movilidad social en los distintos países, fundamentalmente su incidencia

en la pérdida de talento y en el lastre que representa para el crecimiento económico potencial.

Su contenido alerta sobre los obstáculos que tiene que superar cada individuo para acceder a la movilidad social en España, puesto que el 64% de las personas con ingresos bajos y el 72% de quienes están mejor posicionados, tienen muy pocas posibilidades de cambiar de posición socialen un periodo de 4 años. Por poner un ejemplo, aproximadamente uno de cada dos hijos de un

gerente también será gerente, pero esto sólo sucederá con uno de cada cinco hijos de personas con profesiones manufactureras.

Este dato enlaza de forma directa con el hecho de que dos tercios de los hijos de familias de alto nivel educativo completan estudios universitarios, mientras que en las familias de bajo nivel educativo esto sólo sucede en el 22% de los

casos. Además, el 56% de los niños de padres con un nivel educativo bajo se mantendrá a lo largo de su vida en bajos niveles educativos,un dato que está catorce puntos por encimade la media de la OCDE, y que es una cifra más que

preocupante porque perpetua las diferencias sociales.

Teniendo en cuenta la movilidad observada entre una generación y la siguiente, así como el nivel de desigualdad en España, los niños nacidos en una familia de la parte inferior de la escala de ingresos tardarían al menos 4

generaciones en alcanzar el ingreso promedio, el doble de tiempo que en los países nórdicos.

Por tanto,si queremos conseguir un crecimiento inclusivo es preciso desarrollar políticas que permitan sociedades más móviles y que protejan a los hogares de las consecuencias adversas de los cambios bruscos de ingresos. Para ello ha

y que apostar por fortalecer el bienestar, la transparencia, así como la equidad fiscal y tributaria; al tiempo que es necesario erradicar la economía sumergida.

En esta línea es preciso potenciar las medidas de protección social y la educación, con especial atención a las capacidades de empleabilidad.

El Estado debea bordar con rigor el abandono escolar temprano mejorando la calidad de la enseñanza y los altos niveles de pobreza infantil, así como facilitando el acceso de los padres a trabajos de calidad.

Creo que sólo habrá un verdadero y sólido avance económico y social, con carácter incluyente, si asegurarnos que todas las personas tengan las mismas obligaciones pero también las mismas oportunidades.