Parece que está toda la vida levantada en Carrús. Sin embargo, la Ermita de San Crispín se construyó en los años cincienta por iniciativa de un grupo de empresarios fabricantes de calzado de Elche que querían contar con un templo estable para guardar la imagen de su patrón. Desde entonces ha sido uno de los lugares de celebración, devoción y romería más visitados y disfrutados por los ilicitanos. Hasta allí nos leva en el primer programa de esta temporada radiofónica, nuestra colaboradora la artista Inés Serna Orts, en su afán por difundir los tesoros del Vinalopó