CON LUZ SIGÜENZA

Las Tartas de Julita crecen sin perder su esencia y se expanden a grandes ciudades en 2026

Las Tartas de Julita encarna la historia de una transformación empresarial impulsada por la creatividad, la comunidad digital y un producto icónico: la tarta de queso artesanal

Luz Sigüenza

Alicante |

Las tartas de Julita

Para muchos, Julita ya no es solo una marca de repostería, sino un auténtico caso de estudio sobre cómo la artesanía puede crecer sin perder el alma. Un ejemplo de cómo combinar producto, estética, estrategia empresarial y una forma muy honesta de comunicar, conectando con el público desde lo cercano y lo real.

En menos de tres años, el proyecto de Julia Sala Bertomeu ha dado un salto extraordinario: de atender pedidos en un restaurante familiar a convertirse en una marca que ha superado los 2,2 millones de euros de facturación en solo nueve meses, con una red cada vez más amplia de tiendas propias y franquicias repartidas por toda España. Alicante, Murcia, Alcalá de Henares o Madrid ya forman parte de su mapa, y el crecimiento continúa con nuevas aperturas previstas en ciudades como Granada y Cartagena.

Pero detrás de las cifras hay mucho más que números. Hay horas de obrador, recetas cuidadas al detalle, una identidad muy reconocible y una comunidad fiel que ha acompañado cada paso del camino. Un proyecto construido a fuego lento, que demuestra que lo artesanal sigue teniendo un lugar protagonista incluso en un mercado cada vez más acelerado.

Hoy, en Más de uno Alicante, con Luz Sigüenza, nos hemos adentrado en el lugar donde todo empieza: el obrador de las tartas más deseadas, para conocer la historia, la visión y los próximos pasos de una marca que sigue creciendo sin renunciar a su esencia.