La tragedia del incendio de Campanar, en Valencia, en la que murieron diez personas hace casi dos años ha disparado la inquietud de los españoles por el uso de productos combustibles en la construcción. Esa preocupación es especialmente alta en la Comunidad de Madrid, donde alcanza al 91% de los ciudadanos. Así lo refleja el estudio ‘Percepción ciudadana sobre el riesgo de incendios en las fachadas de los edificios’, que ha elaborado NC Report para el Observatorio de Nuevos Riesgos de Incendio.
Esta plataforma ha elaborado un manifiesto que reclama una nueva normativa para la protección contra el fuego en edificios, que cuenta ya con 21 entidades adheridas. Advierte Andrés Pereira, director del Observatorio, de que el Código Técnico de Edificación se ha quedado muy atrás con respecto a nuestros vecinos europeos: “Rumanía, sin haber sufrido un incendio tan dramático como el nuestro, ha cambiado su normativa. También Inglaterra, Alemania, Francia, los países nórdicos… tenemos multitud de ejemplos y debemos ir hacia una unificación europea”. Para Pablo Muñoz, presidente de Fundación Fuego, “la revisión del CTE es una oportunidad que no podemos desaprovechar” y pide ser “ambiciosos” porque lamentablemente lo que ocurrió en Campanar se puede repetir en otros edificios.
También el 87% de los madrileños exige que se endurezca la normativa. La urgencia se encuentra, especialmente, en edificios de uso sensible -como hospitales, residencias de mayores o colegios- y de gran altura, de más de 18 metros donde el acceso y la evacuación son más difíciles.
A pesar de la inquietud generalizada, el 65’3% de los madrileños desconoce qué materiales se emplearon en la fachada de su vivienda, un porcentaje ligeramente superior a la media española (62’3%). Además, un tercio de los encuestados no sabe cómo influyen esos productos en la propagación del fuego. “El ciudadano tiene que ser consciente de que la normativa va con cierto retraso y gran parte de la solución a ese problema de seguridad es saber cómo tengo que actuar ante una situación de emergencia; conoce tu edificio porque tu seguridad también depende de ti”, afirma Ricardo Jiménez, inspector del Cuerpo de Bomberos de Madrid.
Para ayudar en esta labor, el Observatorio ha diseñado una guía visual en la que los ciudadanos y las comunidades de propietarios podrán identificar a través de fotos los productos que se usaron en la fachada de su vivienda, si presentan mayor o menor riesgo de agravar el incendio y qué medidas pueden tomar para favorecer su seguridad.
Equilibrio entre eficiencia y prevención
“La seguridad ya no es vista como un gasto, sino como una inversión” para la mayoría de los ciudadanos, señala José Antonio Galdón, presidente del Consejo de Ingenieros Técnicos Industriales (COGITI). El 93’8% de los madrileños la considera un aspecto “importante o muy importante” y si tuvieran que rehabilitar ahora su vivienda, más de la mitad buscaría un equilibrio entre la seguridad y el ahorro energético y económico.
Mónica Herranz, secretaria general de la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (Afelma) aboga por que, igual que se ha impulsado la eficiencia energética, ahora se haga lo propio con la protección contra incendios. Ambas, insiste, son perfectamente compatibles.

