Cuando apenas tenía 22 años y recién llegado a Madrid tras realizar el servicio militar, heredó la plaza de su padre como sereno en 1950. Ejerció su labor durante más de medio siglo, teniendo presencia en la vida cotidiana de todos los madrileños y llegando a conocer a personajes ilustres como el humorista Manuel Summers o a Adolfo Suárez, quien llegaría a ser presidente de España.
Vigilante nocturno de las calles de Madrid
Los serenos eran vigilantes nocturnos que se encargaban de abrir las puertas de las casas por las noches, algo para lo que necesitaban las llaves de todos los portales del distrito del que eran responsables. Sus rondas comenzaban a las 11 de la noche y duraban hasta las 5 de la madrugada portando un palo, llamado chuzo, con una púa de hierro en un extremo como arma para atacar o defenderse. Además cargaban con un capote, un farol, una canana, una gorra, un cinto con una porra, un silbato y una matraca. Su labor no se reducía solo a ir abriendo la puerta de los portales cuando se lo pedían, sino que, si se cometía algún robo o detectaban algún incendio, también debían actuar.

