La Policía Nacional ha desarticulado una red criminal especializada en el robo de vehículos. Realizaban las operaciones entre Madrid y Guadalajara, donde llegaron a sustraer más de cincuenta coches para despiezarlos y, posteriormente, trasladarlos a Marruecos para su venta en el mercado negro.
Los coches eran "enfriados" en zonas residenciales antes de ser desmontados en Guadalajara y enviados en camiones al norte de África. La banda criminal actuaba en zonas de aparcamiento vacacional como, por ejemplo, en los alrededores del aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas. Entre los nueve arrestados se encuentran dos hermanos que figuran como líderes de la organización.
Robo, ocultación y despiece
El grupo criminal operaba de manera organizada. Sustraían entre seis y diez vehículos a la semana, sobre todo, en zonas en la que los coches estuviesen durante un largo período, como los ya mencionados aparcamientos vacacionales.
Una vez robados, los coches eran trasladados a zonas residenciales de Guadalajara donde permanecían ocultos durante varios días (acción que denominaban "enfriamiento") para asegurarse que no llevarangeolocalizadores y despistar así a la policía. Tras esta fase, llevaban los vehículos a una nave agrícola, también en Guadalajara, donde eran despiezados. Las piezas de más valor las cargaban en camiones con destino a Marruecos.
La operación policial culminó con la detención de nueve personas mientras cargaban uno de los camiones. Allí comprobaron que había una mercancía por un valor de 1.250.000 euros. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones.

