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Samur Social, invierno y personas sin hogar

Cada día nos cruzamos con ellos pidiendo en la puerta de algún comercio, del metro o en alguna plaza. Vistiendo ropa vieja, sucia y muchas veces con un olor dudoso. Cada día les vemos y quizás en un momento dado, una moneda cambia de mano y se intercambia alguna mirada, pero ya.

Alejandro Navas

Madrid | 23.11.2020 18:05

Alberto y Patricia trabajan en el equipo 9 del Samur Social y hacen el seguimiento a casi 90 personas sin hogar y aunque a veces sí, no lo suelen hacer desde un despacho.

La primera parada es Ópera pero no encontramos a quién veníamos a buscar. Camino a Santo Domingo está Fermín pidiendo en la puerta de un supermercado.

Fermín se acaba de mudar a un hotel por 300 euros al mes pero tiene un problema con su banco. Su único ingreso es la Renta Mínima de Inserción, el Remi, y por este motivo le cobran una comisión de 60 euros cada tres meses. Alberto y Patricia le comentan que no es el primer caso que conocen y le recomiendan que se cambie de entidad.

Uno de los objetivos del Samur Social es convencerles de que duerman bajo techo, sobre todo ahora que llega el invierno. Esto para nada es fácil. Quienes llevan años en la calle, viviendo consigo mismo o en compañía, desarrollan hábitos, conductas y costumbres que pueden hacer más difícil la convivencia y la obediencia a las normas.

Los horarios en los albergues suele ser lo que más cuesta y en muchos casos la persona sin hogar prefiere la libertad y el frío de la calle.

La ruta sigue hasta Santo Domingo. Aquí en la plaza duermen y pasan el rato una decena de personas sin hogar. Al canario le hace falta el DNI porque le robaron la mochila, Fernando tiene ya los papeles del paro, al checo se le hincha el pie en invierno y ha perdido o se le han roto las gafas de cerca. Milán, el rumano, tiene un problema médico, a veces se desmaya y no sabe por qué, la cara la tiene morada.

Hay tantas razones como personas y como problemas existen para acabar en la calle: trabajo, inmigración, divorcio, adicciones, enfermedades mentales. Una de estas razones o una combinación lo explica. Alberto y Patricia a veces parecen secretarios, asistentes legales y consejeros, todo a la vez.

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