la signatura 11/10/2022

Una final en octubre.

Los calendarios del mundo del fútbol nos están acostumbrando a vivir partidos de gran trascendencia muy pronto y durante casi toda la temporada. El cercano mundial ha provocado que la liguilla de Champions se condense y apenas poco más de un mes del comienzo de la temporada se estén jugando ya partidos a vida o muerte, absolutamente decisivos, para la supervivencia en Europa.

El duelo de mañana en el Camp Nou tiene una trascendencia enorme a nivel económico, pues el club ha invertido muchísimo dinero para que revierta en forma de ingresos por premios, taquillas y competiciones. A nivel deportivo, para no seguir descolgándose de los primeros equipos europeos y caer a las primeras de cambio. E incluso a nivel institucional y de prestigio por lo que supondría perder de imagen ante los aficionados del mundo entero con lo que eso conlleva. La marca Barça saldría perjudicada.

No le llega en buen momento el Barcelona este partido habida cuenta que los tres últimos enfrentamientos, dos en liga en Mallorca y ante el celta el pasado domingo o el europeo ante el inter, han dejado demasiadas dudas sobre todo en la eficacia anotadora de la delantera del Barcelona. Todo ello unido al alboroto que generó el polémico arbitraje en el partido de Italia y el no penalti señalado a Dembele en Munich han enrarecido el ambiente y han calentado el duelo.

A pesar de todas estas circunstancias adversas, presión excesiva, ruido ambiental y mal momento anímico del equipo, el Barcelona debe ser capaz de superar estas adversidades, crecerse ante ellas y por supuesto ser capaz de doblegar al Inter de Milán en el estadio Barcelonista. No queda otra. El hecho de que se jugarán muy buenos minutos en la primera mitad del partido del pasado domingo y que tarde o temprano Lewandowski debe recuperar su innato olfato de gol deben invitar al optimismo y ser suficientes para doblegar a un Inter que tampoco vive sus mejores momentos teniendo en cuenta que a las ya consabidas bajas de Lukaku, y Brozović, se une la del argentino Correa.

El equipo debe poner de su parte y el estadio y la afición el resto para conseguir un objetivo común no recibir un temprano desengaño es una temporada en la que se habían generado tantas expectativas e ilusiones.