NITS DE RÀDIO, AMB DAVID CERVELLÓ

Para una buena postura: la combinación de fuerza, flexibilidad y respiración mejora la calidad de vida

La obsesión por la fuerza o el volumen muscular no siempre garantiza un cuerpo equilibrado.

Corregir cómo caminamos y nos sentamos transforma nuestra relación con la actividad física.

Dormir bien y respirar correctamente potencian los beneficios del ejercicio y la vitalidad diaria.

David Cervelló

Catalunya |

El movimiento es la esencia de la salud humana, pero no basta con ir al gimnasio o salir a correr. Entrevistada en el programa Nits de Ràdio, de Onda Cero Catalunya, Lara Cid, autora del libro “Muévete como un humano. Practica la ciencia del movimiento para un cuerpo feliz, fuerte y flexible”, publicado por Montena, propone un enfoque más completo que combine fuerza, flexibilidad y otras capacidades olvidadas, como la respiración y el equilibrio. Este planteamiento busca un cuerpo funcional, capaz de enfrentar el día a día sin sacrificar bienestar ni movilidad.

“Fuerte y flexible como un junco, no rígido y quebradizo como el roble”, señala Cid, entrenadora e historiadora, quien aboga por un equilibrio que trascienda el físico y se convierta en una filosofía de vida. Según ella, el fitness convencional suele centrarse solo en la fuerza o el cardio, dejando de lado aspectos esenciales como la flexibilidad. Esto, lejos de ser una limitación, es una oportunidad para quienes buscan moverse de forma coherente y sostenible.

La clave está en empezar desde la base: los pies. Una pisada incorrecta puede derivar en lesiones como la fascitis plantar o dolores articulares, especialmente al correr o levantar peso. “Es muy importante que la persona tenga una buena caminada”, explica Cid, destacando que analizar cómo nos movemos desde abajo evita problemas futuros. Este enfoque gradual también aplica a la postura, un factor que influye en la salud mucho antes de lo que solemos notar.

La obsesión por metas ambiciosas, como correr una maratón sin preparación, es un error común. El cuerpo necesita adaptarse poco a poco para evitar el agotamiento o las lesiones. “Correr es una actividad muy saludable, pero hay que hacerla bien”, advierte la autora. De lo contrario, surgen titulares alarmistas que culpan al ejercicio en lugar de a la falta de técnica o progresión.

Tan importante como el movimiento es el descanso. Dormir no solo regenera el cuerpo, sino que permite que se produzcan adaptaciones como el aumento de masa muscular o la densidad ósea. “¿De qué me vale entrenar muchísimo si luego no estoy durmiendo? No tiene sentido porque no estoy dando pie a que mi cuerpo se regenere”, subraya Cid. Y es que la cantidad y calidad del sueño son tan cruciales como las horas de ejercicio.

La respiración también emerge como un elemento transformador. Más allá de su dimensión espiritual, es una herramienta práctica para activar músculos profundos y mejorar la oxigenación. Una buena capacidad respiratoria no solo optimiza el rendimiento físico, sino que combate la fatiga crónica y eleva la vitalidad. En un mundo acelerado, reaprender a moverse, descansar y respirar como humanos puede ser la clave para una vida más plena.