La investigación, iniciada a principios de mayo, culminó el pasado mes de octubre con la entrada y registro en la vivienda del sospechoso. Durante la operación, los agentes incautaron 415 gramos de cocaína en roca, ocultos en un zulo construido bajo el suelo de la perrera.
El análisis de la distribución del inmueble y de los materiales intervenidos —entre ellos envasadoras al vacío, vitrocerámicas portátiles, una prensa hidráulica, moldes y logotipos para marcar los bloques de droga— permitió determinar que la vivienda estaba acondicionada como laboratorio para el procesamiento de cocaína con fines de distribución.
Según los indicios recabados, el detenido obtenía importantes beneficios económicos al facilitar su vivienda como centro de transformación y envasado de la sustancia. Además, se quedaba con parte del estupefaciente producido para realizar sus propias ventas en la localidad.

