La investigación comenzó en agosto tras recibir varias denuncias de propietarios de bares y restaurantes que, al llegar por la mañana, descubrieron que las sillas apiladas en el exterior habían desaparecido. El perjuicio económico causado por estos robos supera los 60.000 euros.
Las primeras pesquisas, llevadas a cabo por agentes de la comisaría provincial de Talavera de la Reina y del distrito madrileño de Latina, permitieron identificar un patrón de actuación en barrios del sur de Madrid y en Talavera de la Reina. En una sola noche, el 13 de agosto, el grupo llegó a robar en cinco locales del distrito de Latina, rompiendo las cadenas de seguridad y cargando las sillas en una furgoneta para huir rápidamente.
Según fuentes policiales, las sillas sustraídas no solo se vendían en España, sino que también eran comercializadas en países como Marruecos y Rumanía. Tras identificar a todos los integrantes del grupo, las detenciones se llevaron a cabo a principios de octubre. A los arrestados se les imputan delitos de hurto y pertenencia a grupo criminal.

