44 minutos 30 segundos. Esa ha sido la duración del segundo encierro de Guadalajara, el más largo de su historia reciente.
El motivo principal: un toro que se ha quedado rezagado: el número 24.
Santiago López, concejal de Festejos, ha subrayado la falta de fuerza del astado que incluso se ha quedado tumbado en el recorrido.
El edil ha puesto, sin embargo, de manifiesto la seguridad de los encierros y las medidas que han funcionado, como los cabestros escoba, la actuación ejemplar de los pastores o las puertas antirretorno que se iban cerrando a medida que pasaban los astados.
Salvo la caída de dos mozos, no se han registrado heridos.
El toro rezagado de la ganadería de José Vázquez incluso se ha quedado tumbado en el recorrido. Ni los quites de los pastores y corredores ni los cabestros escoba han sido capaces de hacerle avanzar más rápido.
Otros dos de ellos se han resistido también a entrar en la plaza y uno de ellos especialmente en los toriles donde ha protagonizado varias embestidas al personal en barrera.
En esta ocasión, no ha ocurrido pero, según la normativa regente en Castilla-La Mancha, se le puede dar muerte a un toro rezagado.
En estos casos, se realizan reconocimientos veterinarios para determinar si el animal está apto para la corrida. En caso de que no lo esté, es sustituido por otro -ha explicado Santiago López.
A pesar de la larga duración del encierro de este viernes 19 de septiembre que ha suscitado algunas críticas, el concejal de Festejos ha hecho una valoración muy positiva de los encierros y de las fiestas.
"Seguiremos potenciando los encierros como insignia de nuestra ciudad".

