Blanca Notario, delegada del rector de la UCLM para Salud y relaciones con el Sistema Sanitario agradeció la participación de estudiantes, docentes, autoridades y ponentes. Subrayó la importancia de la colaboración entre enfermería y trabajo social, disciplinas que, según destacó, comparten una vocación de cuidado y acompañamiento a las víctimas.
“La enfermería detecta signos físicos y emocionales, mientras que el trabajo social acompaña y guía a la víctima en procesos de protección y reconstrucción. Juntas, generan una intervención integral y respetuosa”, afirmó Blanca.
Mesa inaugural y minuto de silencio
El acto contó con la presencia de la subdelegada del Gobierno en Cuenca, Mariluz Fernández, y representantes de facultades de enfermería y trabajo social. Se destacó un minuto de silencio como muestra de repulsa por el asesinato machista de Eugenia, una mujer de 49 años, el 4 de noviembre en Zaragoza. Con este nuevo crimen, el número de mujeres asesinadas por violencia de género asciende a 36 en 2025. Una realidad que, según la organización, atraviesa todos los estratos sociales y exige respuestas coordinadas.
“Estas jornadas nos permiten compartir experiencias, buenas prácticas y construir una comunidad profesional comprometida con los derechos humanos”, señaló Blanca.
La perspectiva sociosanitaria: cercanía, detección y acompañamiento
Durante la jornada se explicó que enfermeras y trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental para identificar los primeros indicios de violencia, tanto física como psicológica o económica. La formación en protocolos y estrategias de actuación, así como la coordinación con cuerpos de seguridad y recursos públicos, son esenciales para intervenir de manera eficaz.
Educación y prevención, la formación de los profesionales desde el inicio
La subdelegación del Gobierno destacó la importancia de la educación desde edades tempranas como herramienta de prevención. Según se explicó, la coordinación entre instituciones, fuerzas de seguridad, facultades universitarias y comunidades educativas es clave para reducir la violencia de género y garantizar que los futuros profesionales puedan intervenir correctamente.
Balance y objetivos
La jornada, que superó la expectativa de asistencia, reafirma el compromiso de la Universidad de Castilla-La Mancha con la formación interdisciplinar y la sensibilización sobre la violencia de género. Profesionales y estudiantes adquirieron herramientas para identificar, acompañar y derivar a las víctimas, promoviendo una atención más humana y coordinada.

