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La sequía y las extracciones de agua son las causas del descenso en el nivel del Acuífero 23

El vaciado de agua del Acuífero 23 es de 840 Hm3

El vaciado de reservas de agua del Acuífero 23, el mayor embalse subterráneo de agua de Castilla-La Mancha y uno de los más grandes de España, se sitúa en 840 hectómetros cúbicos (Hm3) con respecto a 1980, año en el que se estima que el régimen de funcionamiento del acuífero fue el normal.

EFE | Ciudad Real | 01/11/2017

Acuífero 23

Acuífero 23 / YouTube

Miguel Mejías, jefe de área de Hidrogeología Aplicada del Departamento de Investigación y Prospectiva Geocientífica del Instituto Geológico Minero de España (IGME), en declaraciones a Efe, ha señalado que este acuífero ha vuelto a experimentar un descenso importante de sus niveles después de recuperarse tras el intenso periodo climatológico húmedo que se prolongó entre 2009 y 2013.

La falta de lluvia y las extracciones de agua para riego agrícola que se producen del acuífero están detrás de este importante descenso de las reservas de agua.

El vaciado de agua actual del Acuífero 23 equivaldría a 840 estadios Santiago Bernabéu llenos (1 hm3 es el equivalente al volumen de agua que podría almacenar) o a 22 embalses llenos del embalse de Gasset, del que se suministra Ciudad Real capital.

Mejías ha explicado que desde el pasado marzo hasta septiembre el descenso de los niveles del acuífero han sido de 3,37 metros, que si se toma como referencia el año 1980 es de casi 7 metros.

El hidrogeólogo ha señalado que tras cuatro años de sequía "no se puede decir que se haya llegado a una situación dramática" si bien, ha advertido, "la merma de reservas de agua del acuífero se ha resentido significativamente".

Una de las principales consecuencias de la bajada de los niveles de agua del Acuífero 23, según Mejías, es que los Ojos del Guadiana, que durante unos años volvieron a "manar agua", han dejado de hacerlo y, en consecuencia, el río Guadiana ha vuelto a desaparecer en La Mancha.

Los Ojos del Guadiana permanecieron secos durante casi 30 años, hasta que en enero de 2012, a causa del intenso periodo climatológico húmedo que se sucedió en entre 2009 y 2013, comenzaron a detectarse la presencia de encharcamientos en la llanura de inundación del río Guadiana.

Fue a partir de la primavera de 2013 cuando comenzó un periodo con escorrentía superficial, que llegó a alcanzar un caudal máximo de casi 1.500 litros por segundo en abril de 2014, lo que supuso que en los primeros meses de este año circulará, aproximadamente, un 20 % del caudal medio en régimen natural por el río Guadiana en esta zona histórica.

Estos datos de circulación fueron controlados mediante aforos directos realizados por el IGME en el molino de El Nuevo, a unos 7 kilómetros de la confluencia de los ríos Gigüela y Guadiana.

Desde esta fecha, el caudal del río Guadiana fue descendiendo, hasta quedar seco en los meses de agosto a octubre de 2016, para volver a producir una pequeña escorrentía superficial de 47,33 litros por segundo que se mantuvo hasta mayo de 2017.

A finales de junio de 2017, el caudal del río Guadiana en el molino de El Nuevo dejaba de producirse.

Mejías ha asegurado que el IGME tiene comprobado científicamente que cuando el nivel freático del agua en los Ojos del Guadiana alcanza la cota de los 611 metros se produce su resurgimiento.

En la actualidad, el nivel freático del agua está entre 6-7 metros por debajo de la cota de 611 metros, por lo que, ha concluido, "habrá que esperar a que llueva de nuevo para volver a ver manar los Ojos del Guadiana".