La convocatoria, organizada por la comunidad de propietarios de Pio XII, busca frenar una decisión que, aseguran, se ha tomado sin consenso y que podría dejar al barrio sin servicios esenciales.
Raúl recuerda que el centro atiende a unas 27.000 tarjetas sanitarias y denuncia que el edificio al que se pretende trasladar no es accesible para personas mayores.
Los vecinos también han iniciado una campaña de recogida de firmas y piden a las autoridades que mantengan y modernicen el actual centro en su ubicación original.
