La destilería Sierra del Oso es la ganadora de la Alquitara de Oro que otorga el Gobierno de Cantabria al mejor orujo del año 2025 y que hace entrega dentro de la Fiesta del Orujo de Potes --declarada de Interés Turístico Nacional-- que este fin de semana celebra su 33 edición. Con éste suma su quinto galardón a los que consiguió en el año 2000, 2002, 2007 y 2022.
Su propietario, Ángel Moreno, ha recogido la placa conmemorativa de manos de la consejera de Presidencia, Isabel Urrutia, en un acto que ha tenido lugar en la carpa de La Serna y en el que ha participado la Cofradía del Aguardiente de Orujo y del Vino de Liébana.
Cata a ciegas
Un jurado formado por reconocidos enólogos y especialistas de la gastronomía ha sido el encargado de elegir el mejor aguardiente del año entre las seis orujeras participantes en el concurso: El Coterón, Mariano Camacho, Marrubio, Martínez de Cos, Picos de Cabariezo y Sierra del Oso.
La elección se realizó en la tarde de ayer, a través de una cata a ciegas y comentada en un acto celebrado ante el público en la carpa de La Serna.
Los catadores han sido Enrique Bellver, periodista gastronómico especializado en vinos y destilados; Miguel Ángel Gómez, enólogo miembro y fundador del grupo de catas de aguardientes 'Akelarre na Quiemada' de Galicia y de la bodega Rías BaixasMar de Envero; Casilda Gurucharri, diplomada por la Wine & Spirit Education Trust y catadora en destacados concursos internacionales; Fernando Gurucharri, licenciado en Ciencias Biológicas y diplomado en Enología y Viticultura; Elena Martín, directora técnica de Espirituosos de España; Francisco José Pérez, responsable de la sección de cócteles y destilados de Diario Sur y Mikel Zebeiro, Premio Nacional de Gastronomía.
Con la entrega de la Alquitara de Oro se ha puesto fin a la Fiesta del Orujo. El acto central tuvo lugar este sábado con la proclamación de Ribagorda como Orujero Mayor.
Desde el viernes ha congregado a miles de visitantes en Potes y en los municipios de la comarca con distintas actuaciones folclóricas, musicales, lúdicas, culturales y gastronómicas.
Como es tradición, al cierre de la fiesta se ha degustado el borono con manzanas repinaldas, uno de los platos típicos lebaniegos.

