FÚTBOL | OPINIÓN

Volver a empezar

👎 Las Palmas cierra la temporada con una nueva derrota

El Espanyol consigue la permanencia a costa de los amarillos

David Ojeda

Canariasaa |

La última anticrónica de la temporada de la UD Las Palmas, por Román Pérez González

'Volver a empezar'

✍️ Por Román Pérez González

He tardado en escribir la última anticrónica de la temporada porque no tenía nada nuevo que decir: la UD ha sido un desastre desde hace meses. El descenso se veía venir y sus dirigentes -Ramírez, básicamente- lo dejaron todo a esperar que hubiera tres peores que tú para salvar el cuello. Solo así se entiende la desidia en tomar la decisión de mantener a Diego Martínez cuando ya era más que obvio que estábamos ante una actualización del fenómeno Pako Ayestarán. Diez puntos desde enero a mayo, dieciocho partidos. Dos victorias y cuatro empates. Poco más que decir.

A la Unión Deportiva le toca volver a empezar, pero la sensación, ahora mismo, es de melancolía, veía la jornada de multifútbol, con todos los partidos de Segunda a la vez y el bajonazo era mayor: volvieron los dramas, los campos malditos, los viajes incómodos, las encerronas, las trincheras, volvió la pesadilla demasiado rápido. No hay muchas ganas de Unión Deportiva en este momento porque, además, va a haber cero cambios en lo que se ha hecho: siguen los mismos después de un fracaso. Claro que se puede bajar, pero las formas han sido muy pobres. Treinta y dos puntos, lejísimos del mínimo, de la frontera de cuarenta que este año no sirvió para salvarse. La Segunda es una ratonera, lo sabemos bien, y hemos vuelto, pero sus dramitas cotidianos ahora mismo dan bajón, dan pereza, son un universo imposible de superar.

Y se hará, claro. Vendrá la desconexión, la confección de la plantilla, alguien llamará la atención y volveremos a caer, pero, ahora mismo, eso queda muy lejos. Y, como dije, el problema es el mismo: los que van a montar el Scalextrix son los mismos que destruyeron el otro, hace un año, los mismos que quisieron darle una vuelta a la idea de Pimienta errando en los dos arquitectos del proyecto, los mismos que no trajeron un sustituto de garantías para Sergi Cardona, cuando se sabía que se iría seis meses antes, los que creyeron que nos hacía falta Álvaro Valles, pero dejaron jugar a Javi Muñoz sin haber renovado. Los que sabían lo que hacían. Los mismos que fiaron todo a Silva y a Essugo, dos pibes que se jugaban su futuro particular en una cesión y que cuando esta dio sus frutos, desaparecieron de cabeza y de espíritu.

Ojalá se aprenda esa lección, pero no pasará: volveremos a hacer una plantilla nueva y a empezar, pero haciendo lo mismo que otras veces; cayendo en el mismo error. No es adivinar el futuro, son veinte años actuando igual, errando igual, muriendo y naciendo en el mismo punto. En palabras de Manuel Vicent “el pasado no existe; el presente no es nada; el futuro no existe; estamos bailando sobre el pasado, en el límite que el pasado da al abismo, al borde de un acantilado que se dice futuro, pero que no existe”.