'El desencanto'
✍️ Por Román Pérez González
En el año 1976 el cineasta Jaime Chavarri estrenó la película documental sobre la familia Panero y la llamó ‘El desencanto’, utilizando la estrambótica situación de la familia del poeta Leopoldo Panero, su mujer Felicidad Blanch y sus hijos Leopoldo María Panero, Michi Panero y Juan Luis Panero.
Esa sensación de ser los parias de la Tierra, de estar en medio de la nada, de tristeza, es la que cubre todo el ambiente tras un descenso. Una caída, además, que se veía venir desde que se secó la idea de García Pimienta en febrero del 24. A pesar del tiempo que hubo para organizar el curso 24–25 las cosas salieron al revés. De hecho, hubo que esperar al parón de selecciones de octubre para que se incorporaran dos jugadores (Essugo y Silva) que a la postre resultaron esenciales, dos jugadores con los que apenas pudo contar Carrión, al que se esperó demasiado, visto lo visto.
Lo peor de este desencanto es que no tiene visos de traer consigo mejoras en los errores ya repetidos, básicamente porque ya ha sucedido y porque los primeros pasos han traído la renovación del Consejo hasta 2030 y una rueda de prensa tan arrogante como acostumbra el dueño que se sabe absolutamente impune y recién respaldado. El desencanto viene también porque ya estuvimos en esta misma frontera y la solución fue hacer una plantilla a golpe de talonario tras la ayuda por descenso, pero para poner a Manolo Jiménez a llevarla, con destitución en la jornada 6, con una delantera con Rubén, Araujo y Rafa Mir, pero sin que se notara que estos tres estaban ahí, con un Fidel Chaves que pasó por aquí sin dejar huella, con elecciones fallidas en el banco, con decisiones a impulsos como ya dijo Setien en 2015, hace una década ya.
Como a impulsos fue la salida de Visnjic, como a impulsos fue el gol de David Rodríguez en Lanzarote, el gol de Nauzet Alemán en Anoeta, el gol del Chino al Zaragoza, la salida de Lobera para traer a Josico, la salida última de Viera, los negocios en paralelo en el 75 aniversario mientras se empobrecía la plantilla, la llegada de Paco Jémez, la espera por Paco Jémez que mantuvo a Paquito Ortiz un mes y algo en el puesto de entrenador o mantener a Diego Martínez cuando se veía el agua ya entrando en los camarotes, hace dos meses. Volver a traer a Paco Herrera, volver a traer a Kresic. El desencanto se ha ido macerando, no es de hoy, no es por perder tantos y tantos partidos, el desencanto se ha ido labrando semana a semana, decisión tras decisión, Prince Boateng se queda, Prince Boateng se va, De Zerbi es nuestro hombre, Manolo Márquez conoce la casa, Pepe Mel es un hombre de fútbol, y así hasta el infinito. Veinte años dan para mucho. El desencanto ahora es mayúsculo y se irá, pero ahora es lo que queda, lo que pesa, lo que hay. Se vienen decisiones trascendentales para no movernos ni un milímetro en lo importante: todo cambia alrededor para que nada cambie en lo esencial. Y si hay protestas, ese día, justo, hay motivos personales para verlo por la tele y no pasa nada.
