Las fiestas de fin de año han traído un respiro al ocio nocturno mallorquín, según Miguel Pérez Marsá, presidente de la patronal Abone, quien confirmó en una entrevista en Onda Cero que ha habido "mucho movimiento" sin incidentes que lamentar. Pero detrás de esas noticias positivas se esconde una realidad más dura: el sector atraviesa una crisis estructural.
Un cementerio de negocios
El símbolo más evidente de esta crisis es el Paseo Marítimo de Palma. El caso más visible es Lío Cabaret, que aterrizó hace poco más de dos años con la ambición de convertirse en un referente internacional, pero acaba de anunciar un ERE.
"La obra del Paseo Marítimo ha afectado no solo a Lío, sino a todos los comercios de la zona", explica Pérez Marsá. Pero el problema es anterior a las obras. Ya en el proyecto inicial se advirtió sobre la falta de aparcamiento. Las peticiones del sector fueron ignoradas porque "interesaba políticamente seguir por ahí, pero comercialmente no era un proyecto interesante".
Una tormenta perfecta
Confluyen varios factores devastadores: las obras, la falta de estacionamiento, el cambio de hábitos (el tardeo ha desplazado al ocio nocturno), y que los negocios se orientan cada vez más hacia el turista estacional.
"El residente ya no es un seguro de vida", reconoce el presidente de Abone. "El residente te genera la masa crítica necesaria para arrancar el negocio, pero no te da beneficio".
Falta seguridad
Hay otro factor fundamental que se ha tratado poco: la seguridad. El Paseo Marítimo se ha convertido en un lugar donde los robos y hurtos nocturnos son frecuentes, lo que genera desconfianza. "Cuando la gente sale por las noches y se encuentra con incidencias, eso aleja a la gente", advierte Pérez Marsá.
Palma, "la ciudad más aburrida del Mediterráneo"
Mientras Ibiza se promociona internacionalmente como destino de ocio nocturno, Palma ha apostado por cultura, turismo deportivo y sostenibilidad, dejando el ocio nocturno fuera de las estrategias de promoción.
"El ocio bien entendido, respetuoso y responsable, es importante. El turismo joven es una fuente de ingresos significativa", defiende. "Llevamos muchos años haciéndolo bien y debería ponerse en valor".
La esperanza está en el Club de Mar, con más de 100 millones de inversión privada, que podría devolver vida al Paseo Marítimo. Pero mientras tanto, "estamos consiguiendo que Palma sea la ciudad más aburrida del Mediterráneo", lamenta el presidente de la patronal del ocio nocturno.
