Muro se prepara para vivir sus emblemáticas fiestas de Sant Antoni con una novedad histórica: sus celebraciones centenarias han sido declaradas bien de interés cultural inmaterial. El Consejo Asesor de Patrimonio Cultural Inmaterial del Consell ha dado el visto bueno definitivo a la propuesta.
Cuando la tradición resiste al paso del tiempo
Pocas fiestas en Mallorca pueden presumir de combinar rituales documentados desde la época medieval con la espontaneidad de las celebraciones actuales. Las beneïdes de Muro lo consiguen año tras año, cuando caballos, burros, perros y hasta tortugas desfilan junto a dimonis, gegants y carrozas decoradas en un espectáculo que paraliza el municipio.
La clave de su pervivencia está en la participación: abuelos que enseñan a sus nietos el significado de la murta bendecida, familias enteras que preparan durante semanas sus carrozas, y una comunidad que recrea cada enero el vínculo ancestral entre el ser humano, los animales y la tierra que les da sustento.
Más que una fiesta
El olor a romero recién cortado, el sonido de las xeremies resonando entre las calles estrechas, el sabor de los productos tradicionales, la explosión de color de las vestimentas típicas... Las beneïdes no se ven, se viven. Es precisamente esta dimensión sensorial y emocional la que las convierte en algo único, un patrimonio vivo que se transmite no solo con palabras, sino con experiencias.
"Son un patrimonio cultural vivo, dinámico y compartido, que la comunidad recrea año tras año", destacó el presidente del Consell, Llorenç Galmés, durante la reunión celebrada en el claustro de Santa Ana, escenario perfecto para una decisión que conecta pasado y presente.
Protección con responsabilidad
La declaración como BIC inmaterial no es solo un reconocimiento simbólico. Implica medidas concretas: garantías para el bienestar animal durante las celebraciones, protección de los objetos y vestimentas tradicionales, y programas específicos para asegurar que las nuevas generaciones no solo asistan a la fiesta, sino que comprendan y valoren su significado profundo.
El expediente, impulsado por el Ayuntamiento de Muro y tramitado bajo la ley autonómica de patrimonio cultural inmaterial, marca un precedente en la protección de las tradiciones populares mallorquinas.

