Cuando llega la Navidad a la ciudad de Ibiza, en Dalt Vila hay una parada casi obligatoria que va mucho más allá de la tradición religiosa. Se trata del Belén que cada año montan en el patio de su casa de Dalt Vila los artesanos Jesús García, Traspas, e Isabel Delgado, Torijano, y que se ha convertido en uno de los símbolos navideños más queridos de la ciudad antigua de Ibiza.
En este sentido, Isabel ha explicado que el belén nació coincidiendo con la declaración de Dalt Vila como Patrimonio de la Humanidad y que lo comenzó como un pequeño nacimiento familiar ha ido creciendo año tras año gracias a la implicación de vecinos y a la incorporación de nuevas figuras siempre con el secreto de fusionar en el montaje "mucho cariño, creatividad y conciencia social para siempre ir reivindicando cualquier problemática de Ibiza con animales simbólicos, referencias a la fauna local o guiños a temas de actualidad insular".

El montaje cuenta actualmente con cerca de 80 figuras y requiere entre dos y tres días de trabajo, con la ayuda de los hijos de los dos artesanos ya que el Belén no es una exposición estática sino que se ilumina, se anima y se transforma con el paso de los días ya que, por ejemplo, la Virgen aparece embarazada hasta la noche de Nochebuena, cuando se coloca al Niño Jesús que es negro al igual que San José y la Virgen. Y es que según Isabel, esto también encierra simbolismo. "Lanzamos un mensaje de igualdad entre las razas y también de conciliación familiar cuando ponemos al niño recién nacido en brazos de San José".

Más allá del esfuerzo que supone montarlo y desmontarlo cada año, lo que anima a esta familia a seguir adelante es la respuesta de la gente. "Hay personas que llaman incluso antes de que lo tengamos montado para preguntar cuándo pueden venir a verlo, y muchas familias repiten cada año con sus hijos y eso es precioso" y por ello, Isabel ha aprovechado para animar a todos los oyentes a que acudan a visitarlo todos los días, "de 09.00 a 21.00 horas teniendo en cuenta además en uno de los pocos puntos de iluminación navideña en Dalt Vila".
A pesar de su popularidad, los artesanos no reciben ayudas ni apoyos institucionales, algo para lo que Isabel no tiene reproches "porque no pedimos nada y solo damos información cada año de que lo instalamos y que vamos a poner música para que ningún vecino le pueda molestar aunque no tiene casi volumen".
