En el programa especial que ha realizado Más de Uno Ibiza y Formentera desde el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera, la conservadora Elena Jiménez ha abierto las puertas del Laboratorio de Conservación y Restauración de Bienes Arqueológicos para explicar como es el trabajo de este espacio esencial para el museo pero poco visible para el gran público.
Así, Jiménez ha explicado cómo cada pieza hallada pasa primero por un riguroso proceso de análisis y conservación antes de llegar a las vitrinas del museo o a su catálogo de préstamos para otras instituciones y es que finalmente su trabajo “consiste en mantener las colecciones en el mejor estado posible”.

Concretamente, la conservadora ha destacado que el trabajo en el laboratorio es constante y diverso, pues no todas las piezas tienen el mismo tratamiento “y porque un almacén no significa olvido sino trabajar intensamente para preservar cada objeto con coherencia para que pueda ser recuperado y estudiado en el futuro”. Y en este sentido, ha repasado que en sus 25 años en el museo, ha trabajado con materiales terrestres, subacuáticos y orgánicos, y que “cada hallazgo es una sorpresa porque nunca sabes con lo que te vas a encontrar y porque desde ánforas enteras hasta restos de barcos o huesos humanos, cada elemento exige una atención única y protocolos específicos de conservación”.
Por ello, Jiménez ha insistido en que la restauración es mucho más que una labor técnica “sino un compromiso con la memoria y el futuro porque cada objeto necesita su tiempo, su ficha y su respeto para que piezas frágiles, enterradas o sumergidas durante siglos, puedan ser contempladas por el público” y esto es algo que se consigue con “un trabajo minucioso, silencioso y esencial que permite que el pasado de Ibiza y Formentera siga vivo, fragmento a fragmento a través de paciencia y pasión ya que a pesar de que una pieza pueda tener 284 fragmentos cuando la ves terminada, te vas con una sonrisa a casa porque es un día magnífico”.
