Con motivo del homenaje que se ha rendido a los corsarios de la isla de Ibiza dentro del programa de las Festes de la Terra que organiza el Ayuntamiento de Ibiza, el prestigioso historiador Antoni Ferrer Abárzuza ha profundizado en el programa Más de Uno Ibiza y Formentera en la historia de los corsarios ibicencos.
En este sentido, Ferrer Abárzuza ha destacado que la tradición corsaria en la isla tiene raíces medievales documentadas desde finales del siglo XIII, y explicó que estos navegantes no eran piratas comunes, sino armadores que actuaban bajo cierto marco legal, aunque con una clara motivación económica: “El botín era el incentivo principal de los corsarios y por ello no dudaban en armar barcos con la expectativa de capturar enemigos y repartirse las ganancias”
Por ello, el historiador ha detallado que los primeros corsarios ibicencos solían ser miembros de familias adineradas, con capacidad para invertir en naves y tripulaciones. Tanto que según Ferrer Abárzuza, las embarcaciones se financiaban entre varios propietarios y los beneficios de una expedición —ya fueran mercancías, embarcaciones capturadas o esclavos— se dividían proporcionalmente. “Eran familias con casas en el centro histórico de Vila, viñas, propiedades rurales… y con capacidad para financiar una empresa marítima de este tipo, en busca de beneficio económico”.
Sin embargo, la práctica corsaria no estaba exenta de riesgos, ya que las expediciones podían fracasar, o terminar incurriendo en actos considerados piratería ya que los marinos ibicencos actuaban generalmente contra embarcaciones musulmanas del norte de África o del Reino de Granada y no siempre se respetaban los tratados de paz existentes con algunos de estos territorios. “Cuando no había objetivos claros, era común que los corsarios actuaran de forma ofensiva o indiscriminada, incluso violando pactos vigentes y estas acciones dieron lugar a litigios diplomáticos, en los que se revisaban las circunstancias del ataque y se decidía si había que devolver el botín o aplicar sanciones”.
Al mismo tiempo, Ferrer Abárzuza también ha mencionado algunos de los primeros nombres documentados en la historia corsaria de Ibiza como Bernat Albert y Guillem Castelló, activos en el siglo XIII, y que fueron protagonistas de expediciones que incluyeron la captura de prisioneros y mercancías. “Contamos con documentos judiciales que reflejan las disputas y reclamaciones derivadas de estas actividades, lo que nos permite reconstruir con bastante precisión cómo funcionaba el sistema corsario en Ibiza durante la Edad Media”, ha concluido.
