La reunión comenzó con normalidad: asistieron 111 accionistas y otros ocho estuvieron representados, lo que supuso el 77,39% del capital social. Los títulos del Grupo Carso estuvieron representados por el expresidente Jorge Menéndez Vallina, mientras que el Ayuntamiento de Oviedo estuvo presente a través del primer teniente de alcalde, Mario Arias.
El reparto accionarial permitió que no hubiera impedimentos para aprobar todos los puntos del orden del día. Las renovaciones como consejeros de Manuel Paredes y Fernando Corral recibieron únicamente dos votos en contra. Las cuentas del ejercicio 2024–25 registraron seis abstenciones, mientras que el presupuesto de la temporada actual obtuvo cuatro votos en contra y cinco abstenciones. Tampoco se generaron controversias en el nombramiento de auditores ni en la aprobación de la gestión social, donde sólo tres accionistas se abstuvieron.
En el informe de gestión, la entidad expuso datos procedentes de un estudio de LaLiga que destaca el peso económico del club en la ciudad: un impacto equivalente al 3,9% del PIB municipal, 2.909 empleos generados, 257,5 millones de euros en movimiento económico y 105,5 millones en recaudación fiscal. La dirección defendió estos datos para subrayar la relevancia del club más allá del ámbito deportivo.
El momento más esperado llegó con el turno de intervenciones. Uno de los socios más habituales en estas ocasiones, Fernando Cuevas, criticó los errores en la redacción de contratos con entrenadores. El presidente, Martín Peláez, contestó: “Vamos aprendiendo y los contratos de los entrenadores ahora son de un año, cometemos errores, pero siempre pensando lo mejor para el Real Oviedo”.
Más tarde, Claudio Alonso solicitó explicaciones sobre el reciente regreso de Luis Carrión, asunto que ha generado controversia entre la afición. Peláez respondió: “Viendo la película desde el puesto del aficionado puedo entenderlos, si Veljko no está es por algo y si está Carrión es porque entendemos que es lo mejor. Si se tratase de decisiones populares no traeríamos a Carrión y lo hicimos porque es el que creemos que es el ideal”.
También se trataron cuestiones como la limpieza del estadio o la posibilidad de que el club cotice en bolsa. En lo referente a los horarios, Peláez quiso aclarar un rumor extendido: “Eso que cobramos más es mentira, somos los últimos invitados y pagamos un precio y tenemos que ganarnos un respeto, nosotros querríamos otros horarios, pero no depende de nosotros”.
Uno de los momentos más tensos llegó con la intervención de Francisco Menéndez Junquera, socio 29, que reclamó la incorporación de una mujer al consejo y criticó duramente al Ayuntamiento: “El enemigo es el ayuntamiento, el alcalde no es del Oviedo”. Además, reiteró una reivindicación histórica sobre la accesibilidad al estadio: “¿Qué esperan que yo muera subiendo esas escaleras? Llevo 23 años subiendo 116 escalones”.
El representante municipal, Mario Arias, defendió la labor del consistorio: “La colaboración es constante, tenemos un estadio mejorado por Pachuca, el ayuntamiento colabora con ayuda económica muy importante para el club”. También defendió al alcalde: “Es un oviedista”, y añadió su propio compromiso: “He sido gabinista, colaboré con Caunedo y defiendo una colaboración leal y permanente entre el equipo de gobierno y el Real Oviedo”.
Ignacio Suárez, en representación de Fondo Norte, pidió apoyo en los procesos judiciales que afectan a consejeros de 2003, reclamó mayor firmeza del club ante LaLiga y más atención hacia los pequeños accionistas, especialmente con vistas al centenario. Peláez aseguró que se atenderían estas sugerencias.
Finalmente, volvió a mencionarse la futura ciudad deportiva. Hubo críticas hacia el Ayuntamiento por los retrasos en los proyectos anteriores. El presidente reiteró el mensaje oficial: “Hasta que no tengamos la licencia y los permisos no hablamos, estamos trabajando y lo haremos oficial cuando sea posible. Somos los más ilusionados porque es un proyecto fundamental”.
