Sobre su salida del Al Riyadh, Calleja asegura que la decisión no tuvo relación con el rendimiento del equipo: “La entendí porque la veía venir, pero no tenía nada que ver con los resultados”. Explica que el adiós del director deportivo que lo había llevado al club dejó un “vacío muy grande”: “Nos sentimos un poco señalados, en medio de una guerra entre el presidente y el director deportivo”. Según el técnico, el presidente optó por “deshacer todo lo que había hecho el anterior director deportivo”.
Calleja reconoce que tanto en Arabia como en Oviedo vivió marchas difíciles de comprender, aunque por motivos muy distintos: “Las dos salidas no las entiendo a día de hoy, pero son circunstancias totalmente diferentes”.
Sobre su etapa en el conjunto carbayón, insiste en que el equipo funcionaba: “El equipo estaba rodado, el trabajo estaba siendo muy bueno y los objetivos se consiguen a final de temporada”. Aun así, la dirección decidió cambiar tras una racha de cuatro partidos sin ganar.
El técnico asegura que confiaba plenamente en el ascenso: “Estaba y sigo estando convencidísimo de que habríamos ascendido. Se daba todo: buen ambiente, buena plantilla y un trabajo sólido”.
Calleja también lamenta las insinuaciones sobre su relación con Santi, jugador del equipo: “Me parece lamentable, me parece mezquino. La relación personal no influyó nunca en el trabajo diario”. Destaca la profesionalidad del jugador: “Santi es un excelente profesional... lo único que queríamos era remar a favor para que el Oviedo subiese a Primera División”.
Preguntado por los 14 fichajes tras el ascenso, el entrenador señala que es difícil valorarlo desde fuera: “Primera División no tiene nada que ver con Segunda y siempre se requieren cambios”. No obstante, reconoce que él quizá habría apostado por mantener una mayor base del equipo: “No sabría decirte si hubiese confiado en una base más grande”.
También destaca que su relación con la directiva del club y el Grupo Pachuca fue “cordial y profesional”, aunque admite que la salida se trató como un proceso de defensa de intereses de ambas partes.
Calleja apunta a la falta de estabilidad en el proyecto: “Hay poca paciencia. Es un cortoplacismo muy preocupante”. Por ello, le sorprendió especialmente la marcha de Paunovic: “Los hechos hablan por sí solos. Hace un trabajo excelente, consigue un ascenso histórico y, a la primera de cambio, lo mismo”.
El entrenador celebra que todos los clubes españoles en los que ha trabajado estén ahora en Primera División: “Me siento súper orgulloso. Hay un granito de arena que ha dejado un poso”. Sin embargo, avisa de la dificultad de mantenerse: “Llegar cuesta muchísimo. Lo más difícil es mantenerse”.
A punto de coger un avión, Calleja asegura que su futuro seguirá ligado a los banquillos: “Esta experiencia ha sido muy positiva. Necesitaba distancia y nuevos retos”. No descarta seguir en el extranjero: “Si toca fuera será fuera; si no, buscaremos la mejor oportunidad para seguir entrenando en la élite”.
