La trama se sitúa en un universo de caballeros, hechiceras y pasiones desbordadas, en el que el héroe Orlando (el paladín de Carlomagno) pierde la razón por amor a la bella Angélica, quien corresponde al sarraceno Medoro. Entre encantamientos, celos y batallas, Vivaldi construye un drama intenso en el que lo humano y lo sobrenatural se entrelazan con gran fuerza teatral.
Musicalmente, la partitura destaca por su virtuosismo vocal y orquestal, la riqueza de sus arias da capo y el tratamiento expresivo de los afectos, característico del estilo vivaldiano. La locura de Orlando, en particular, da lugar a una de las escenas más impresionantes del barroco italiano. Con "Orlando Furioso", Vivaldi demostró ser no solo un maestro del violín, sino también un compositor de ópera de primer orden, capaz de unir el dramatismo teatral con la elegancia y la energía musical propias de su tiempo.


