La Guardia Civil ha logrado identificar a una joven de 24 años y vecina de Avilés, que falleció en un homicidio ocurrido en 1991, y cuya desaparición se denunció cinco años más tarde, cuando una mujer presentó una denuncia por la desaparición de su hija, de la que no sabía nada desde 1990. La mujer, dijo que llevaba cuidando de su nieta desde entonces.
Se trata de la víctima, que aún no había sido identificada, del conocido como el crimen de Reyes, ocurrido el 6 de enero de 1991, cuando el autor del crimen manifestó haber recogido a la víctima cuando esta se encontraba haciendo auto stop en Oviedo y que esta había intentado robarle, lo que provocó un forcejeo entre los dos, momento en que él la acuchilló. La metió en el maletero y circuló hasta Barros, donde le contó lo sucedido a su pareja, comprobando entre ambos que la víctima había fallecido desangrada en el maletero. Asustados, decidieron enterrar su cuerpo en cal viva, permaneciendo oculto hasta octubre de 1995, lo que dificultó su identificación.
34 años después de aquel día, se ha logrado darle nombre y apellidos a la víctima, gracias a las nuevas técnicas utilizadas en identificación de cadáveres por su ADN.

