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Antes de que Asturias sufriese una oleada de incendios este mes de agosto, desde la Universidad de Oviedo y el Instituto de investigación sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) ya estaban estudiando cómo mejorar la respuesta que dan los servicios médicos ante situaciones de este tipo. Pese a su importancia, se dieron cuenta de que había muy pocas investigaciones publicadas en torno a este asunto.
El profesor de UniOvi, coordinador del grupo de investigación en asistencia prehospitalaria y desastres del ISPA y médico del SAMU Asturias, Rafael Castro, nos ha explicado en el primer QUÉ SE CUECE en el mundo universitario de la temporada que la prevención se debe trabajar. Advierte del peligro que supone identificar "preparación con respuesta" y han identificado puntos de mejora en la respuesta que los servicios sanitarios prestan durante un incendio forestal. Los bomberos son fundamentales, pero los sanitarios también. E invertir en prevención es mucho más barato que en intervención.
En su investigación, iniciada tras los incendios de 2023, proponen una estrategia basada en seis elementos. Rafael nos cuenta que van desde el refuerzo de material sanitario específico, el rediseño de recursos móviles con reubicación estratégica según evolución del incendio, la reubicación de recursos y prealertas del personal, contar con vehículos logísticos específicos o integrar a la red de atención primaria. Insiste en la importancia de monitorizar en tiempo real las llamadas de emergencias para identificar con rapidez núcleos de población en riesgo y determinar las medidas de protección necesarias. Porque a veces la actuación se centra en el foco del incendio pero las consecuencias, respiratorias fundamentalmente, pueden llegar a puntos fuera del foco en ese momento.
Rafael deja claro que los equipos sanitarios nunca deben estar en la zona de riesgo. Eso es coto privado para los bomberos. Los médicos deben esperar en zona segura para intervenir. También es conscientes de la dificultad de tomar decisiones sobre la población afectada. Ordenar un desalojo o un confinamiento no es sencillo porque entra en juego un papel muy emocional y de protección de la propiedad.
