El de David Bim es sin duda uno de los debuts más sonados del año, merecedor de la Mención Especial del Jurado y del Premio FIPRESCI en Visions du Réel (entre otros galardones). Una historia dotada de una contundencia visual que remite al cine de Béla Tarr, contada con escrupulosa dignidad, y un esmeradísimo tratamiento estético. Un film de rabiosa emoción y descarnado humanismo, focalizado en una pareja que reside en un paraje selvático, casi aislados de todo, y que lucha desaforadamente por su supervivencia y la de su hijo.