Mael acaba de empezar al cole. Fue matriculado el pasado jueves en el colegio Jacinto Benavente. Y está encantado. Incluso se ha echado novia...Para el pequeño la limitación que le supone no tener manos y pies no es motivo para perder la sonrisa y le pone muy fáciles las cosas a sus padres y profesores. Porque a nivel psicológico no ha tenido problemas para adaptarse. Sus padres le explicaron que ya no había pies y manos y se lo tomó bien. A base de juegos tratan de ayudarle a mejorar su independencia porque saben que la vida no será fácil.
Ya lo han vivido con el proceso de escolarización. Pablo, su padre, es profesor y sabe manejarse en el sistema educativa. Sin embargo ha tenido que pelear mucho para que Mael no sea tratado como un mero número. Pero tampoco quiere que tenga privilegios. Ahora mismo Mael tiene a dos personas que le ayudan constantemente en el colegio, pero eso no debe suponer que otro niño o niña que lo necesite se quede sin esa ayuda. Pablo reclama que se estudie cada caso porque, advierte, los problemas van a más. Pablo cree que los responsables políticos lo entienden, pero es consciente de que los cambios serán lentos.
Lo que más preocupa a los padres del futuro es cómo garantizar a su hijo el acceso al material que irá necesitando. La vida va a ser dura para él, lo saben perfectamente, pero quieren intentar facilitársela partiendo de la base de que es un tetraimputado. Las prótesis tienen una vida útil corta, unos pocos años, y la seguridad social financia las más básicas. Si se quiere algo mejor es necesario mucho dinero. Y mucho es mucho. Pablo está dispuesto a mover Roma con Santiago para lograrlo y ya estudia diferentes vías para conseguir financiación.
El padre y la madre de Mael tienen clara una cosa. Nada será sencillo. Pero su hijo está vivo. No olvidar eso es la mayor fortaleza que tienen.
